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Conciencia

Resumen

El concepto de la conciencia existente fuera del cuerpo (por ejemplo, cercanas a la muerte y experiencias fuera del cuerpo, ECM/EFC, o después de la muerte, indicativo de un ‘alma’) es un elemento básico de las tradiciones religiosas, pero rechazado por la ciencia convencional debido a una aparente falta de explicación racional.

Sin embargo la ciencia convencional basada enteramente en la física clásica no puede explicar la conciencia normal en-el-cerebro.

El modelo Penrose-Hameroff ‘RO Orq’ es un enfoque cualitativo a la conciencia, la conexión de los procesos cerebrales (microtúbulos de cómputos quánticos dentro de las neuronas) a las fluctuaciones de la geometría fundamental del espacio-tiempo, la estructura a escala fina del universo.

NOTA: Reducción Objetiva Orquestada (RO Orch) es un modelo de conciencia teorizada por el físico teórico Sir Roger Penrose y el anestesiólogo Stuart Hameroff, quienes afirman que la conciencia se deriva de un nivel más profundo, a escala más fina de actividades quánticas dentro de las células, más prevalente en las neuronas del cerebro. Combina enfoques desde ángulos radicalmente diferentes de la biología molecular, la neurociencia, la física quántica, la farmacología, filosofía, teoría de información quántica y aspectos de la gravedad quántica.

La evidencia reciente de coherencia quántica significativa en los sistemas biológicos cálidos, dinámica a escala libre y la actividad cerebral al final de su vida apoyan la noción de una base quántica de la conciencia, que posiblemente podría existir independientemente de la biología en diversos planos escalares, en la geometría del espacio-tiempo.

Sir Roger Penrose no respalda necesariamente estas propuestas que se refieren a sus ideas en la física.

Basado en RO Orq, ofrecemos una hipótesis científica para un ‘alma quántica’.

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Pim van Lommel, cardiólogo; investiga experiencias después de la muerte (EDM)

Aceptar. La ciencia ignora o niega cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. La vida del doctor Van Lommel es una apuesta por la verdad, por muy inexplicable que parezca, más allá del camino trillado de la ortodoxia. Han pasado diez años desde que hablamos, pero al estrechar su mano en el aeropuerto de Amsterdam (viene de conferenciar en Atlanta) me sonríe como a un viejo amigo y experimento una íntima sensación de paz y seguridad. El doctor Van Lommel se ha asomado al otro lado sin dejarse en éste el sentido común y lo que ha visto es bueno, aunque, para dominarnos, nos hayan infundido el miedo a verlo. Aceptarlo es aceptarnos y sentirse mejor.


Madurar es liberar la conciencia de la edad: he tratado a jóvenes con experiencias después de la muerte más maduros que yo. Mi padre era neurólogo y yo quise ser físico: ahora estudio física cuántica para entender qué sucede tras la muerte. La fe es otro camino a la verdad.

Cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.

Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?

En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.

Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).

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TRAS LA MUERTE CLÍNICA SU ACTIVIDAD ES MAYOR

Las sensaciones narradas por personas que han sobrevivido a un coma o a una muerte clínica, conocidas como experiencias cercanas a la muerte (ECM), se han documentado desde hace décadas y en todo el mundo. Pese a ello, el interés sobre las mismas se ha multiplicado desde la publicación, el pasado otoño, de La prueba del cielo: El viaje de un neurocirujano a la vida después de la vida (Zenith) un libro superventas en el que el doctor Eben Alexander narra su supuesta experiencia en el más allá durante el tiempo que estuvo en coma.

Las ECM son para muchos la prueba fehaciente de que ni estamos solos, ni la muerte es el final de nuestra vida. Pero, para muchos otros –inlcuida la mayor parte de la comunidad científica– no tienen nada que ver con el más allá, una idea que ahora parece confirmarse gracias a un estudio de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. La investigación, publicada hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, demuestra que, tras la muerte clínica, en la que el corazón deja de latir y la sangre no fluye al cerebro, los mamíferos muestran patrones de actividad cerebral con características de percepción consciente.

“Este estudio, realizado en animales, es el primero en detectar qué ocurre con el estado neurofisiológico cuando el cerebro muere”, explica la autora del mismo, Jimo Borjigin, profesora de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan. “Al demostrar que en las experiencias cercanas a la muerte se da una actividad cerebral bien organizada y que hay características neurofisiológicas consistentes con el proceso consciente, nuestro estudio puede ser la base de futuras investigaciones que expliquen por qué las experiencias relatadas por los supervivientes de experiencias cercanas a la muerte son tan lucidas y parecen tan reales”.

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