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Rayos gamma

Enrico Fermi fue un físico que participó en el Proyecto Manhattan, que desarrolló la bomba atómica en Estados Unidos a mediados del siglo XX. A pesar del avance científico (positivo o negativo, según se mire) que supuso ese trabajo, Fermi filosofaba sobre el asunto con un profundo pesimismo. Durante ese tiempo, el investigador enunció lo que pasó a llamarse como la paradoja de Fermi.

Básicamente, quiso señalar la contradicción entre las estimaciones generalizadas de que hay una enorme probabilidad de que otras civilizaciones inteligentes habiten en algún lugar del universo y la total ausencia de evidencias de que esas civilizaciones efectivamente existan.

Esto sugería que nuestro conocimiento y observaciones eran defectuosos o, desde un punto de vista más oscuro, que toda civilización avanzada desarrolla con su tecnología el potencial para autodestruirse. Inmerso en la Segunda Guerra Mundial y dado el trabajo que llevaba a cabo, la visión de Fermi estaba llena de pesimismo.

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Un estudio de la Universidad de Cornell demuestra que un largo periodo de sequía disminuyó los recursos alimentarios.

Investigación publicada en ‘Journal of Archeological Science’

piramidesUn conjunto de muestras de árboles han arrojado luz sobre uno de los posibles desenlaces de la civilización egipcia. Según un estudio realizado por la Universidad de Cornell de Nueva York, publicado en ‘Journal of Archaeological Science‘, la caída del imperio egipcio fue consecuencia de un cambio climático.

Alteración de recursos alimentarios

Las muestras se tomaron de un ataúd egipcio y de los barcos funerarios enterrados cerca de la pirámide de Sesostris III. Con estos restos, el equipo utilizó una técnica para comparar los isótopos de radiocarbono de los materiales de madera. Gracias a este trabajo, se ha podido datar con precisión la madera con un error máximo de diez años.

Los resultados del estudio han mostrado que en el año 2200 antes de Cristo se produjo una importante sequía. «Esta anomalía de radiocarbono se explicaría por un cambio en la estación de crecimiento, es decir, un cambio climático, que data de exactamente este periodo árido», ha explicado Stuart Manning, responsable del proyecto.

Un fenómeno que vuelve a producirse

«Los anillos de los árboles muestran la clase de cambio climático rápido que nosotros, los científicos y los políticos, tememos», ha explicado Manning, quien ha señalado que este trabajo muestra que «el cambio climático no tiene por qué ser tan catastrófico como una Edad de Hielo para causar estragos».

«Estamos exactamente en la misma situación que los acadios: Si hubiera algo que escapara del modelo estándar de la producción de alimentos en grandes áreas, sería un desastre», ha concluido.

EUROPA PRESS / Madrid

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/cambio-climatico-pudo-provocar-caida-imperio-egipcio-3277975

Vía: Francisco Casasola

Durante los últimos 25 años años se ha considerado el CO2 como el único responsable del llamado cambio climático. Cualquier otra teoría era considerado anatema. Sin embargo, si estudiamos la historia del clima veremos que el Sol ha tenido una importancia extraordinaria y esto no puede negarse. No hay duda de que el Sol afecta el clima, pero el dogma científico imperante es otro y la mayoría de la comunidad científica se niega a aceptar algo que es evidente: que cuando el sol es más activo, la temperatura en la Tierra aumenta y viceversa.
Este documental aporta importantes elementos basados en la teoría de Henrik Svensmark,  físico danés, director del Centro de investigación climático-solar en el Instituto danés de investigación espacial (DSRI) en Copenhague, que contradicen el dogma del cambio climático y el enorme negocio montado a su alrededor.
En el número 5 de DogmaCero (septiembre-octubre 2013) publicamos un interesante artículo de  Joel M. Kauffman (Departamento de Quimica y Bioquimica de la facultad de ciencias de la Universidad de Filadelfia, actualmente jubilado) que muestra claramente que la información que recibimos probablemente ni es verdadera ni es incómoda.

DogmaCero número 5 será publicado el 30 de septiembre de 2013.

 

En la Edad Media, hacia el 775, ya se produjo  una gigantesca tormenta solar

solar stormHace menos de una semana, la NASA advertía de que toneladas de partículas expulsadas por el Sol viajaban por el espacio en dirección a la Tierra como resultado de una erupción solar. Las erupciones solares no son en principio un riesgo para los seres vivos. Para la tecnología moderna, sin embargo, son todo un peligro: la radiación que traen consigo puede interferir con el funcionamiento de los sistemas de telecomunicaciones y de los circuitos eléctricos.

En enero de 2012 tuvo lugar una tormenta solar especialmente fuerte que obligó a desviar la trayectoria de los vuelos que sobrevolaban los polos y que afectó a otros sistemas de comunicaciones y a algunas centrales eléctricas. El efecto fue relativamente leve.

¿Qué ocurriría si la cantidad de radiación inyectada en la Tierra fuese tan descomunal que destrozase la tecnología en la que basamos nuestro día a día? Si algo así ocurriese, sería una catástrofe tecnológica: el tendido eléctrico se fundiría, las centrales arderían, las redes de telefonía dejarían de funcionar, al igual que los satélites e internet. Los sistemas de tratamiento y distribución de agua, las cadenas de producción, el transporte por cualquier vía, la atención médica… Sería raro el sector que no se viese afectado, y el golpe sería tan devastador que podríamos tardar años en recuperarnos. Las consecuencias podrían ser irreversibles.

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Muestras de hielo de Groenlandia, nos abren una ventana al pasado

mamutNuevos datos obtenidos de muestras de hielo de Groenlandia indican que América del Norte pudo haber sufrido un gran impacto cósmico hace unos 12.900 años.

Se ha detectado una capa de platino en el hielo, de la misma época en la que se produjo un abrupto cambio climático, según informaron científicos estadounidenses. Anteriormente, este cambio climático se había relacionado con la desaparición de los pobladores de América del Norte del período «Clovis«.

Estos datos parecen apoyar la idea de que se produjo un giro puntual del clima a un período más frío, algo que actualmente es objeto de debate.

Este abrupto cambio climático se produjo hace 12.900 años, y se ha asociado con la extinción de los grandes mamíferos – tales como los mamuts, los incendios generalizados y los cambios rápidos en las corrientes marítimas y atmosféricas.

Todo esto había sido vinculado anteriormente con un impacto cósmico, pero esta teoría fue muy discutida por la ausencia de pruebas claras.

Se han realizado nuevas mediciones del nivel de platino en las muestras de hielo que permiten conocer las condiciones climáticas hace 13.000 años y que se determinará en una resolución de tiempo superior a cinco años, informa Michail Petaev y sus colegas de la Universidad de Harvard. Sus resultados se publican en la revista Proceedings de la National Academy of Sciences.

En la capa de hielo que corresponde a una antigüedad de 12.890 años, se produce un aumento de 100 veces en la concentración de platino, en el mismo momento en el que se aprecia un rápido enfriamiento del clima, a partir de las mediciones de isotopos de oxígeno. Esto coincide con el comienzo de un periódico climático conocido como “Younger Dryas”. El Younger Dryas empezó y terminó abruptamente, y es una serie de cortos periodos de cambio climático que parecen haber ocurrido desde el último máximo glacial de hace 20.000 años. Cada final del periodo Younger Dryas pudo haber implicado cambios muy rápidos en la temperatura hasta que el sistema climático llegó a un punto de inflexión, lo que sugiere que los cambios drásticos de temperatura se produjeron en períodos de tiempo muy breves, de una década más o menos.

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