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Bill y Melinda Gates, han sido llamados los mayores filántropos y “las personas más generosas” del mundo(1). Es cierto que, incluso con el patrimonio neto de US$ 87 mil millones de Bill Gates, sus US$ 28 mil millones en donaciones, es algo que impresiona, al igual que muchos de sus objetivos mundiales en materia de salud, al menos superficialmente (2).

No obstante, si escarba un poco más profundo dentro de la filantropía de la Fundación Gates, encontrará alianzas y asociaciones cuestionables, como la que tiene con el gigante biotecnológico Monsanto, así como algunos proyectos curiosos, como el gasto de US$ 1 billón en programas de formación para periodistas y la investigación en la elaboración efectiva de los mensajes de los medios de comunicación(3).

He manifestado previamente, que Bill Gates podría ser uno de los bienhechores más destructivos del mundo. Por ejemplo, parece completamente ajeno a los defectos fundamentales en la ciencia detrás de los alimentos transgénicos (GM, por sus siglas en inglés).

Este olvido, al parecer se extiende a la ingeniería genética en otros seres vivos más allá de las plantas, al igual que el uso de mosquitos transgénicos, el cual está siendo cada vez más aceptado debido a la reciente «emergencia» en la salud pública por el virus Zika.

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Medicina y dinero

Miguel Jara es escritor y periodista independiente, especializado en la investigación de temas relacionados con la salud. Ha escrito libros varios libros en los que cuenta el poder de las grandes farmacéuticas, la peligrosidad de ciertos medicamentos o cómo juegan con nuestra salud con total impunidad.

Por sus trabajos en este campo ha sido galardonado con el premio Eupharlaw-Ibercisalud 2011 como la personalidad del año en el ámbito sanitario. Su lucha es también judicial, a través de un bufete en el que denuncia los daños provocados por medicamentos. Una ejemplo de como ejercer como 4º poder en red, en batalla constante contra las farmacéuticas, uno de los lobbys más fuertes y con un gran dominio en las administraciones públicas.

¿Cómo gestionaron los grandes laboratorios la crisis del ébola?

El virus del ébola no interesaba nada hasta hace unas semanas. Como siempre, se marca un antes y un después cuando se contagian los primeros occidentales. En este momento interviene la OMS, a la que creo que había que prestar más atención sobre sus conflictos de intereses y su actitud siempre pro farmacéutica.

En esta ocasión, no se cumplían los requisitos para declarar una epidemia, y sin embargo la OMS declara el estado de emergencia mundial hace como mes y medio por este motivo. En ese momento, daba el pistoletazo de salida a la campaña de márketing del miedo que finalmente hicieron los medios de comunicación. Como los medios publican mucho sobre el tema, los gobiernos están temerosos y, por no enfadar a su ciudadanía, cuando haya unas vacunas o unos antivirales los van a comprar sin apenas pensarlo.

Con esto quiero decir que la OMS ha creado un mercado que antes no existía. A partir de ese momento las farmacéuticas aprovechan las circunstancias para sacar provecho. En la actualidad hay como 6 o 7 grandes farmacéuticas ensayando vacunas y antivirales.

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CDC

Hace tiempo que teníamos la sospecha de que, por ignorancia o por mala fe, (personalmente me inclino por esto último) no se nos contaba toda la verdad acerca del virus del ébola, su origen y su transmisión. No entendía el elevadísimo nivel de protección por contaminación aérea de un virus que, se afirmaba, sólo se contagiaba por contacto directo con los fluidos del enfermo. Me resistía a aceptar determinadas opiniones que tienen tendencia a ver tramas conspirativas en donde con frecuencia sólo hay contradicciones del sistema e incompetencia de quienes nos gobiernan, pero al parecer, hay indicios más que razonables de que las autoridades sanitarias conocen (y no nos dicen) que el virus del ébola puede transmitirse por vía aérea.

La confirmación me llega a través del boletín de Alex Jones “Infowars” y esta es una traducción apresurada de su contenido:

El CDC finalmente admite que el Ébola pueden flotar en el aire … a una distancia de 3 pies (1metro aproximadamente)

Los trabajadores sanitarios que estén en contacto directo con pacientes deben protegerse de la transmisión por el aire del Ébola

Hemos advertido desde hace tiempo que el Ébola se puede propagar  a través de aerosoles a los trabajadores sanitarios que están en primera línea .Cartel CDC

El CDC, finalmente, ha admitido este hecho.

El CDC ha emitido un nuevo cartel que indica :

La propagación de las partículas ocurre cuando los gérmenes que viajan en las partículas que lanza una persona enferma cuando tose o estornuda, penetra en los ojos, la nariz o la boca de otra persona. Estas partículas alcanzan distancias cortas, de metros de 3 pies (1 metro) de una persona a otra.

Una persona también puede infectarse al tocar una superficie u objeto que contenga gérmenes y luego tocarse la boca o la nariz.

Limpie y desinfecte con frecuencia superficies como picaportes, grifos y juguetes, ya que el virus del ébola puede sobrevivir en estas superficies durante varias horas.

Meryl Nass

(http://anthraxvaccine.blogspot.com.es/) doctora en medicina, internista certificado por el consejo y epidemióloga especializada en guerra biológica y experta en ántrax, comenta :

“El CDC dice que no se propaga a más de 3 pies. Bueno, al menos los CDC está empezando a cambiar su discurso. Tal vez mañana serán 5 pies, luego 10. Tal vez el próximo mes van a decirnos por qué todas las posesiones de las víctimas están siendo incinerados y sus apartamentos fumigados.

Sólo recuerde: históricamente, el Ébola se propaga  rápidamente en los centros de salud”.

Y mire esto: http://www.washingtonsblog.com/2014/10/top-ebola-scientists-ebola-likely-spread-aerosol-cold-dry-conditions-hot-humid-africa.html

Previamente, la Dra. Nass sostuvo que el CDC ha estado mintiendo acerca de la transmisión por aerosoles de Ébola, como admitía en  una publicación suya de 2009:

(el virus del ébola) representa un alto riesgo individual de infección  por transmisión de los aerosoles de laboratorio y la enfermedad que amenaza la vida que es frecuentemente fatal, y para la que no existe vacunas o tratamientos …

Fuente: Alex Jones www.infowars.com

Esto es lo que afirma Josep Pamies de “Dolça Revolució” en el post publicado en su blog el pasado 6 de agosto. La clave residiría  en una planta, la Garcinia Kola, “utilizada popularmente por los curanderos de la zona para esta enfermedad y que no ha recibido la prioridad que debería por una OMS, más interesada en mantener un continente enfermo y dependiente, que en curar sus enfermedades poco rentables para la industria farmacéutica, la misma que precisamente domina económicamente y mafiosamente  este organismo mundial  de la salud (OMS).”

Pueden leer toda la información en https://joseppamies.wordpress.com/2014/08/06/el-ebola-se-puede-curar/ y en http://timefortruth.es/2014/08/20/ebola-de-verdad-hay-para-tanto/

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tp://www.dogmacero.org/el-oscuro-origen-del-bola-entrevista-al-dr-carlos-amodei/

Algunos no se sorprenden en absoluto. Alguien cercano al mundo sanitario-farmacéutico me comenta: “Era sólo cuestión de tiempo que no “surgiera” algo así”. Se refería al brote de ébola que hace unas semanas “apareció” en África y que en poco tiempo se convirtió en una epidemia con miles de afectados.

Según datos de la OMS y gasta el pasado día 6 de agosto, se habían registrado al menos 1.013 muertos y 1.848 casos del brote más mortífero de esta enfermedad (otras fuentes citan 3.069 afectados y 1.552 muertos). Y es que este virus no es algo nuevo, sino un viejo conocido de la comunidad médica y farmacéutica desde que apareciera por primera vez en agosto de 1976. Se sabía entonces lo altamente mortífero que podía ser este virus y pese a ello apenas se destinaron medios y recursos para hallar una vacuna ¿El motivo? Los potenciales clientes del medicamento no podían pagarlo… porque para las farmacéuticas el valor de una vida humana se mide por el beneficio que puede reportar a su cuenta de resultados. Así de claro.

El nombre de este virus procede del río Ébola en la República Democrática del Congo en donde fue identificado por primera vez en 1976 provocando una alta mortalidad. Los primeros síntomas son comunes a otro tipo de enfermedades más benignas y por eso es fácil la confusión con éstas y de ahí las falsas alarmas que se han producido en las últimas semanas entre presuntos afectados en Europa y Estados Unidos que llegaron en vuelos procedentes de las zonas africanas afectadas. Fiebre, dolores de cabeza, dolor de garganta, dolor de cabeza… más tarde vómitos, diarrea, sangrado interno y externo y finalmente afectación de órganos vitales lo que acaba provocando la muerte en un alto porcentaje de casos. El período de incubación varias de 2 a 21 días aunque lo más frecuente es de 5 a 12 días.

Según las fuentes médicas oficiales, este virus se propaga exclusivamente a través del contacto con los fluidos corporales y las secreciones de las personas infectadas (saliva, sangre, orina etc.). En el brote del año 1976 murieron el 92% de las personas infectadas.

El primer caso de este nuevo brote de ébola apareció en Guinea el pasado 2 de diciembre de 2013 cuando un niño de dos años contrajo la enfermedad en Meliandou. Algo más de tres meses más tarde la enfermedad había llegado a la capital, Conakry, y se había convertido en una epidemia.

Pero, desoyendo los desesperados llamamientos de Médicos sin Frontera y otras ONG que trabajaban sobre el terrero,  ni la OMS ni los gobiernos occidentales reaccionaron hasta que la epidemia se descontrola y aparecen las primeras alertas en vuelos con destino a Estados Unidos y Europa. Es entonces cuando alguien cae en la cuenta que en pleno siglo XXI las fronteras no existen para las enfermedades y que la movilidad de las personas hace altamente probable que un caso surgido en Liberia, por ejemplo,  aparezca a las pocas horas o días en Atlanta (por citar una ciudad que alberga la sede del CDC).

Así las cosas, la OMS lanza, por fin, una alerta mundial y declara que el número de infectados por el virus en África Occidental podría llegar a los 20.000. Estima asimismo que se necesitaran en los próximos seis meses del orden de los 490 millones de dólares para frenar la enfermedad. Dicho y hecho. El 2 de septiembre la prensa anuncia que la FDA y los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) iniciarán los ensayos de una vacuna (elaborada por la empresa británica GlaxoSmithKline –GSK) contra el virus del ébola. La vacuna que se empezara a probar a principios de septiembre se basa en un adenovirus que se encuentra en los chimpancés.

Los primeros ensayos se realizarán en las instalaciones del NIH en Bethesda, Maryland para posteriormente probarlo en Nigeria, uno de los países afectados por el brote y desde donde se teme pudiera propagarse la epidemia a nivel mundial dadas las importantes relaciones comerciales de este país con occidente. Según algunas fuentes, si se aprueba su uso, a finales de año podría procederse a la vacunación masiva de la población considerada de riesgo.

Muchas son las sombras que se proyectan no solamente sobre este nuevo brote de la enfermedad, sino sobre el origen y la naturaleza del virus. De hecho, está clasificado por el CDC (Centros para el control de enfermedades) como un agente de “bioseguridad de nivel 4” y Categoría A, es decir, un agente de bioterrorismo ya que tiene el potencial de ser utilizado como arma de uso en la guerra biológica. Esta y otras circunstancias han dado pie a que algunos investigadores vean en la aparición repentina de la enfermedad tras 38 años de “inactividad” como algo más que el fruto del azar y las circunstancias.

Esta es, al menos, la opinión del Dr.Carlos Amodei,1 que, desde hace muchos años lleva luchando por desenmascarar las turbias maniobras de las compañías farmacéuticas en todo el mundo y más especialmente en su país, Argentina.

En esta interesante entrevista emitida por Radio Continental de Córdoba (Argentina) se analiza la posibilidad de que el origen del ébola no sea el que se nos ha dicho, se aborda la cuestión de las vacunas y la existencia de alternativas a la medicina farmacéutica.

1.- Carlos Amodei es doctor en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)