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vaccineEn el número 13 (febrero-marzo de 2006) de la revista NEXUS (www.nexusmagazine.com) se publicó una interesante entrevista al Dr. Mark Randall (seudónimo tras el cual se escondía un ex-investigador en vacunas que había trabajado en un importante laboratorio farmacéutico) que advertía acerca de los peligros de vacunar de forma sistemática a la población.

Dogmacero ha recuperado este documento cuya traducción publicamos por su indudable interés y, a pesar de los años transcurridos, por estar de plena actualidad. Recomendamos una lectura atenta del mismo. Las afirmaciones que en esta entrevista se vierten son muy inquietantes.

¿Qué pasa con las vacunas? ¿Qué tan seguros y eficaces son?

Durante mucho tiempo he alertado acerca de los peligros de las vacunas, especialmente para recién nacidos y niños pequeños, cuyos sistemas inmunológicos no son capaces de hacer frente a los muchos contaminantes y conservantes tóxicos que hay en las vacunas. Hay otras razones por las que incluso los adultos deben evitarlas. Ahora, por primera vez, un ex empleado de la industria de las vacunas ha accedido a hablar de los peligros de las vacunas.

“Dr. Mark Randall” es el seudónimo de un ex-investigador de vacunas que trabajó durante muchos años en los laboratorios de las más importantes empresas farmacéuticas y los Institutos Nacionales de Salud del gobierno americano. Actualmente se halla jubilado y, pese a sus iniciales reticencias, finalmente ha accedido a que le entrevistemos.

La entrevista que sigue a continuación no sólo es importante debido al profundo conocimiento del Dr. Randall acerca de los peligros de la vacuna, sino por su testimonio sobre el funcionamiento interior y los encubrimientos del gobierno y la industria farmacéutica sobre las vacunas –ambas fuentes siguen intentando convencer  a los americanos de que pueden estar tranquilos y confiados.

Este importante aporte es tal vez el mejor resumen escrito acerca de evidencias en contra de las vacunas

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De cómo los americanos han sido expuestos a riesgos biológicos en el mayor experimento sin control jamás realizado

chemtrails-masksUna epidemia oculta está intoxicando a los Estados Unidos.

Las toxinas están en el aire que respiramos y en el agua que bebemos, en las paredes de nuestras casas y en los muebles en su interior. No podemos escapar de ellas en nuestros coches. Es en las ciudades y suburbios. Esto afecta a ricos y pobres, jóvenes y viejos.

Y hay una razón por la cual usted nunca ha leído sobre esto en el periódico o ha visto un informe en el noticiero de la noche: no tiene nombre – y no hay antídoto.

El culpable detrás de este silencioso asesino es el plomo. Y el vinilo. Y el formaldehído. Y el asbesto. Y el Bisfenol A. Y los bifenilos policlorados (BPC). Y muchas más novedades que nos trae la industria que una vez prometió «mejor vida a través de la química«, pero en su lugar produjo un caldo tóxico que ha hecho de todos los estadounidenses un conejillo de indias y  ha convertido a los Estados Unidos en un gran experimento natural.

Hoy, todos somos sujetos involuntarios en el mayor conjunto de pruebas de medicamentos hasta la vez. Sin nuestro conocimiento o consentimiento, estamos probando miles de presuntos productos químicos y compuestos tóxicos, así como nuevas sustancias cuya seguridad en gran parte no está probada y cuyos efectos en los seres humanos son casi desconocidos.

Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) en sí han comenzado a monitorear nuestro cuerpo para 151 sustancias químicas potencialmente peligrosas, detallando la variedad de contaminantes que almacenamos en nuestros huesos, músculos, sangre y grasa.

Ninguna de las empresas introduciendo estos nuevos productos químicos siquiera se ha molestado en decirnos que somos parte de su experimento. Ninguno de ellos nos ha pedido que firmemos formularios de consentimiento o os han explicado que ellos tienen poca idea de lo que son los efectos secundarios a largo plazo de los productos químicos que han puesto en nuestro entorno – y así en nuestros cuerpos – podrían ser.

Tampoco tienen ninguna idea de lo que pueden producir los efectos sinérgicos de combinar muchos productos químicos nuevos dentro de un cuerpo humano en cantidades desconocidas.

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