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Una tormenta solar de fuerte a severa se acerca a a Tierra. Los expertos destacan que las partículas podrían golpear el planeta a 6.400.000 Km./h y estiman que esta situación pueda mantenerse hasta este viernes.

Madrid. (EP).- Una tormenta solar, con escala de fuerte a severa, se acerca a la Tierra y, según las previsiones del National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) la Eyección de Masa Coronal (MCE) podría alcanzar las altas latitudes del planeta durante la mañana de este jueves y hasta las 14.00 horas (hora española).

Esta tormenta solar es consecuencia de la llamarada que la mancha solar 1429 lanzó en la madrugada del pasado domingo al lunes y que alcanzó el nivel X1.1 de intensidad, siendo X la categoría más alta existente.

En cuanto a la tormenta, la NOAA espera una escala fuerte, de G3 a G4, lo que afectaría a altas latitudes y tendría impacto en las zonas cercanas a los polos.

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Betelgeuse en la constelación de OriónEl físico australiano Brad Carter, de la Universidad de Southern Queensland, opina que la Tierra podría encontrarse hacia 2012 con “un segundo sol” a causa de la explosión de Betelgeuse, una supergigante roja situada a 640 años luz de nuestro planeta, en la constelación de Orión.

«Es una estrella vieja a punto de agotar su combustible (…) Cuando pase eso, y será dentro de muy poco tiempo, explotará”, manifestó Carter citado por el portal noticioso news.com.au. Agregó que el colapso de Betelgeuse podría producirse antes de 2012 o en el transcurso del próximo millón de años.

Una vez que eso suceda, la noche terrestre se volverá día por varias semanas. “Habrá una luminosidad increíble durante un período breve, tal vez, por un par de semanas, pero en los meses siguientes empezará a debilitarse hasta que resulte muy difícil notarla del todo”, dijo el científico.

Betelgeuse es la segunda estrella más brillante de la constelación de Orión. Perdió un 15% de su tamaño en los últimos 17 años.

Las palabras de Carter ya generaron en Internet una avalancha de comentarios que relacionan la posible explosión de Betelgeuse con el calendario maya y la supuesta predicción del fin del mundo en 2012.

Astrónomos indígenas de América, mundo árabe y Este Asiático dejaron testimonios de que la explosión de una estrella que hoy conocemos como supernova del Cangrejo, en 1054, pudo verse en el cielo nocturno durante 653 días.

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Muchos son (somos) los que empezamos a mirar el 2012 con cierta desconfianza. Llegan noticias inquietantes desde diversos foros que apuntan que la humanidad se dirige a una encrucijada que, de uno u otro modo, provocará un gran cambio a nivel planetario. La duda está en saber si esta metamorfosis será espiritual o material y si de ella surgirá una nueva conciencia o, simplemente, toda conciencia acabará entonces.

No son sólo las profecias mayas, sino también las leyendas de los indios hopis, los informes acerca de un cambio climático global (más debido a un cambio de ciclo geológico que a la intervención del hombre en el medio ambiente), las predicciones de videntes (Parravicini, por ejemplo) o profetas (el tan denostado Nostradamus) o las augurios hallados en la Bibilia y su supuesto «código secreto» descubierto por Michael Drosnin.

Patrick Geryl, (http://www.howtosurvive2012.com)es un escritor e investigador belga, autor de más de nueve libros entre los que cabe destacar La Profecia de Orion, El Cataclsimo Mundial de 2012 Como sobrevivir despues de 2012, todos ellos publicados en español por Editorial Kier y actualmente de difícil local,izacion. Geryl sostiene la teoría de que nuestra civilización, tal y como la conocemos, acabará en diciembre de 2012, coincidiendo con la fecha profetizada por los mayas.

El artículo que sigue a continuación fue publicado por el periódico barcelonés «La Vanguardia» el pasado 8 de febrero. Leer más

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No acabábamos de digerir el “efecto 2000” y los miedos típicos del final de siglo, cuando se nos empieza a bombardear con la Profecía Maya y el supuesto final de nuestra civilización que, esta vez, tiene una fecha concreta: 23–12–2012.

Pero es que a 4 años vista de esa apocalíptica fecha, Walter Wagner y Luis Sancho han iniciado su particular cruzada para evitar lo que ellos creen un peligro inminente: la destrucción del planeta Tierra como consecuencia de la puesta en funcionamiento del superacelerador de partículas Large Hadron Collider, gestionado por el CERN (Centre Europeene pour la Recherche Nucleaire) situado en Ginebra, justo en la frontera entre Suiza y Francia. Hasta tal punto están convencidos de sus afirmaciones que han interpuesto una demanda judicial contra dicho organismo, contra el Departamento de Energía del Gobierno de los Estados Unidos, que aporta financiación al proyecto,  contra los laboratorios FERMILAB y contra la National Sciencie Foundation. Y es que la fecha del Apocalipsis está muy cerca: el 10–09–2008.

¿Qué sucederá? ¿Cuál es el destino que aguarda a la Humanidad? A la vista de la información que sigue a continuación, todo indica que deberemos esperar al próximo día 10 de septiembre para conocer la verdad. Si hasta entonces no nos leen, y parafraseando a  Edward R. Murrow : Buenas noches y buena suerte…

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Un inquietante libro, aparecido este pasado verano (2007) en Estados Unidos y recientemente traducido al español (editorial Debate), examina la posibilidad de un mundo sin seres humanos. Es un ejercicio de prospectiva inquietante para cuya elaboración, su autor, Alan Weisman, entrevisto  durante más de tres años a científicos de todo el mundo para que dieran respuesta a una pregunta: ¿Cómo sería el mundo sin humanos? Las respuestas fueron publicadas en forma de artículos. Finalmente, se recopilaron y dieron lugar a The world without us. Estas son algunas de las respuestas.

Si alguien quiere saber cuándo va a producirse el fin del mundo lo tiene relativamente fácil. Y no ha de acudir a profetas, astrólogos, adivinos o contactados. El fin del mundo se producirá aproximadamente dentro de unos 5.000 millones de años, cuando nuestra estrella más cercana, el Sol, inicie su expansión hasta convertirse en una gigante roja. En esa época probablemente sólo queden  rastros de vida en forma de microorganismos, capaces de adaptarse a las increíblemente duras condiciones de nuestro planeta. Al cabo de unos dos mil millones de años más nuestro la Tierra  habrá desaparecido, engullida por el Sol. El final habrá sido como el principio.

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