Esto es lo que afirma Josep Pamies de “Dolça Revolució” en el post publicado en su blog el pasado 6 de agosto. La clave residiría  en una planta, la Garcinia Kola, “utilizada popularmente por los curanderos de la zona para esta enfermedad y que no ha recibido la prioridad que debería por una OMS, más interesada en mantener un continente enfermo y dependiente, que en curar sus enfermedades poco rentables para la industria farmacéutica, la misma que precisamente domina económicamente y mafiosamente  este organismo mundial  de la salud (OMS).”

Pueden leer toda la información en https://joseppamies.wordpress.com/2014/08/06/el-ebola-se-puede-curar/ y en http://timefortruth.es/2014/08/20/ebola-de-verdad-hay-para-tanto/

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Experto danés alerta de que los medicamentos son la tercera causa de muerte en el mundo
El Dr.Peter Gøtzsche, autor del libro “Medicamentos que matan y crimen organizado”, profesor de medicina y farmacología clínica de la universidad de Copenhague, compara a las farmacéuticas con el crimen organizado

medicamentos

 

Barcelona. (Efe).- Las multinacionales farmacéuticas corrompen los sistema de salud y esconden que los fármacos son la tercera causa de muerte en el mundo, tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, según el danés Peter Gøtzsche, que hoy ha presentado el libro “Medicamentos que matan y crimen organizado”.

Gøtzsche, profesor de medicina y farmacología clínica de la Universidad de Copenhague y director y profesor del Nordic Cochrane Center, ha comparado a las farmacéuticas con el crimen organizado porque, en su opinión, capitalismo y salud casan mal.

«No trabajan para mejorar la salud, sino para obtener los máximos beneficios» y para ello «extorsionan, cometen fraude, violan la legislación y mienten», ha denunciado.

El libro, editado por Los Libros del Lince, cifra en 200.000 los muertos en EE.UU. al año por fármacos y, según el farmacólogo Joan Ramón Laporte, que introduce la edición española, en Europa al menos 197.000 personas fallecen anualmente por esta causa.

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Declaraciones del Dr. Allen Frances, director del DSM IV

El “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (DSM, por sus siglas en inglés) contiene la clasificación de las enfermedades mentales según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, y se usa en todo el mundo para decidir quién padece una enfermedad mental y quién no.

El doctor Allen Frances (1942), catedrático emérito de la Universidad de Durham, dirigió la penúltima edición de la conocida como “Biblia de la psiquiatría”, el DSM IV. Entonces, trató de elevar los criterios bajo los cuales se puede calificar a alguien como enfermo mental. Pero no lo consiguió. El DSM IV se empezó a utilizar, a juicio de Frances, de forma incorrecta para hacer explotar la burbuja de la inflación diagnóstica y la medicación. Hoy, sobre todo en EEUU, las cifras son preocupantes: el 20% de las personas toman un medicamento psiquiátrico a diario y una cuarta parte de la población tiene un diagnóstico de enfermedad mental.

 

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Algunos no se sorprenden en absoluto. Alguien cercano al mundo sanitario-farmacéutico me comenta: “Era sólo cuestión de tiempo que no “surgiera” algo así”. Se refería al brote de ébola que hace unas semanas “apareció” en África y que en poco tiempo se convirtió en una epidemia con miles de afectados.

Según datos de la OMS y gasta el pasado día 6 de agosto, se habían registrado al menos 1.013 muertos y 1.848 casos del brote más mortífero de esta enfermedad (otras fuentes citan 3.069 afectados y 1.552 muertos). Y es que este virus no es algo nuevo, sino un viejo conocido de la comunidad médica y farmacéutica desde que apareciera por primera vez en agosto de 1976. Se sabía entonces lo altamente mortífero que podía ser este virus y pese a ello apenas se destinaron medios y recursos para hallar una vacuna ¿El motivo? Los potenciales clientes del medicamento no podían pagarlo… porque para las farmacéuticas el valor de una vida humana se mide por el beneficio que puede reportar a su cuenta de resultados. Así de claro.

El nombre de este virus procede del río Ébola en la República Democrática del Congo en donde fue identificado por primera vez en 1976 provocando una alta mortalidad. Los primeros síntomas son comunes a otro tipo de enfermedades más benignas y por eso es fácil la confusión con éstas y de ahí las falsas alarmas que se han producido en las últimas semanas entre presuntos afectados en Europa y Estados Unidos que llegaron en vuelos procedentes de las zonas africanas afectadas. Fiebre, dolores de cabeza, dolor de garganta, dolor de cabeza… más tarde vómitos, diarrea, sangrado interno y externo y finalmente afectación de órganos vitales lo que acaba provocando la muerte en un alto porcentaje de casos. El período de incubación varias de 2 a 21 días aunque lo más frecuente es de 5 a 12 días.

Según las fuentes médicas oficiales, este virus se propaga exclusivamente a través del contacto con los fluidos corporales y las secreciones de las personas infectadas (saliva, sangre, orina etc.). En el brote del año 1976 murieron el 92% de las personas infectadas.

El primer caso de este nuevo brote de ébola apareció en Guinea el pasado 2 de diciembre de 2013 cuando un niño de dos años contrajo la enfermedad en Meliandou. Algo más de tres meses más tarde la enfermedad había llegado a la capital, Conakry, y se había convertido en una epidemia.

Pero, desoyendo los desesperados llamamientos de Médicos sin Frontera y otras ONG que trabajaban sobre el terrero,  ni la OMS ni los gobiernos occidentales reaccionaron hasta que la epidemia se descontrola y aparecen las primeras alertas en vuelos con destino a Estados Unidos y Europa. Es entonces cuando alguien cae en la cuenta que en pleno siglo XXI las fronteras no existen para las enfermedades y que la movilidad de las personas hace altamente probable que un caso surgido en Liberia, por ejemplo,  aparezca a las pocas horas o días en Atlanta (por citar una ciudad que alberga la sede del CDC).

Así las cosas, la OMS lanza, por fin, una alerta mundial y declara que el número de infectados por el virus en África Occidental podría llegar a los 20.000. Estima asimismo que se necesitaran en los próximos seis meses del orden de los 490 millones de dólares para frenar la enfermedad. Dicho y hecho. El 2 de septiembre la prensa anuncia que la FDA y los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) iniciarán los ensayos de una vacuna (elaborada por la empresa británica GlaxoSmithKline –GSK) contra el virus del ébola. La vacuna que se empezara a probar a principios de septiembre se basa en un adenovirus que se encuentra en los chimpancés.

Los primeros ensayos se realizarán en las instalaciones del NIH en Bethesda, Maryland para posteriormente probarlo en Nigeria, uno de los países afectados por el brote y desde donde se teme pudiera propagarse la epidemia a nivel mundial dadas las importantes relaciones comerciales de este país con occidente. Según algunas fuentes, si se aprueba su uso, a finales de año podría procederse a la vacunación masiva de la población considerada de riesgo.

Muchas son las sombras que se proyectan no solamente sobre este nuevo brote de la enfermedad, sino sobre el origen y la naturaleza del virus. De hecho, está clasificado por el CDC (Centros para el control de enfermedades) como un agente de “bioseguridad de nivel 4” y Categoría A, es decir, un agente de bioterrorismo ya que tiene el potencial de ser utilizado como arma de uso en la guerra biológica. Esta y otras circunstancias han dado pie a que algunos investigadores vean en la aparición repentina de la enfermedad tras 38 años de “inactividad” como algo más que el fruto del azar y las circunstancias.

Esta es, al menos, la opinión del Dr.Carlos Amodei,1 que, desde hace muchos años lleva luchando por desenmascarar las turbias maniobras de las compañías farmacéuticas en todo el mundo y más especialmente en su país, Argentina.

En esta interesante entrevista emitida por Radio Continental de Córdoba (Argentina) se analiza la posibilidad de que el origen del ébola no sea el que se nos ha dicho, se aborda la cuestión de las vacunas y la existencia de alternativas a la medicina farmacéutica.

1.- Carlos Amodei es doctor en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)

Los cinco investigadores fallecidos poco antes de publicar su trabajo en la revista Science

Los cinco investigadores fallecidos poco antes de publicar su trabajo en la revista Science

Las cinco personas fallecidas eran científicos y miembros experimentados del Kenema Government Hospital (KGH) ubicado en Sierra Leona, lugar donde apareció el primer brote de ébola.

Entre los cinco fallecidos se encontraba Sheik Humarr Khan, un prestigioso virólogo que fue director del programa nacional para combatir la fiebre de Lassa, que es un tipo de enfermedad hemorrágica aguda con síntomas similares al ébola. Además de eso el señor Khan tambien trabajó para el Centro Africano en la Excelencia Genómica de Enfermedades Infecciosas (ACEGID) en Nigeria.

Lo primero que se nos viene a la cabeza es como si estas cincos personas que eran científicos y personal experimentado se pudieron infectar con el ébola, pero sigamos con el resto de fallecidos:

Mbalu Fonnie, una enfermera con más de 30 años tratando fiebre de Lassa.

Alex Moigboi enfermero con más de 10 años de experiencia cuidando a este tipo de pacientes y que resultó infectado de ébado al cuidar de su compañera Mbalu Fonnie.

Alice Kovoma enfermera y de la cual apenas tenemos datos.

Mohamed Fullah, técnico de laboratorio que ayudó al estudio.

Sidiki Saffa, víctima numero 6 y técnico de laboratorio que recogió las muestras de sangre y las procesó. Murió al poco tiempo de un derrame cerebral “sin relación con el ébola”. ¿que oportuno no?.

Como vemos el asunto apesta a asesinato múltimple encubierto, ya que es literalmente imposible que personal especializado se contagie de ébola y mueran todos casi al mismo tiempo incluyendo el tipo que manejó las muestras de sangre que la palmó poco después por “causas naturales”.

Todo esto recuerden, pocos días antes de que los cinco investigadores fuesen a publicar los resultados de su investigación científica sobre el origen y contagio del ébola en una prestigiosa revista científica como es Sciencie.

Seguramente estas personas descubrieron algo importante sobre el ébola; algo que iban a hacer público en breve, pero mira por donde los cinco mueren de ébola y un sexto de derrame cerebral justo antes de que salga el estudio.

No se ustedes pero yo no creo en las casualidades y mucho menos que cinco investigadores, la mayoría de ellos expertos en el ébola y virus similares y con experiencia con pacientes infectados de ébola, se contagien de buenas a primeras de ébola y mueran justo antes de publicar cierta información sobre el virus.

Skiper
Fuente: http://apocalipticus.over-blog.es/article-fallecen-oportunamente-cinco-investigadores-que-iban-a-publicar-un-estudio-sobre-el-ebola-en-la-revi-124470047.html

Vía : G.A.P.