Por David Álvarez-Planas

En mayo de 1981, (hoy se cumplen 40 años) la convulsa sociedad española, todavía no recuperada del intento de golpe de estado del 23 de febrero de ese año, despertó con el anunció de una nueva amenaza, esta vez en forma de enfermedad desconocida que amenazaba convertirse en una pandemia de proporciones imprevisibles.

Al principio se habló de una enfermedad de origen desconocido que se transmitía por vía respiratoria. Algunos la identificaron con una “neumonía atípica”, otros con la legionella. Finalmente, la versión oficial fue que la causa de esa epidemia que, a día de hoy, se estima que causó unas 1.000 víctimas y alrededor  de 50.000 afectados, fue un envenenamiento debido al aceite de colza adulterado, pese a que algunas víctimas nunca habían ingerido aceite de ese tipo y otras muchas personas que sí lo habían hecho –y en cantidades importantes-  nunca enfermaron. Esta es la cronología de una auténtica y real conspiración para ocultar la verdad, una verdad inquietante que cuando se conoce nos revela que, en ocasiones, los ciudadanos somos meras marionetas en manos de inconfesables intereses. Leer más

Por David Cros

El 31 de enero pasado (31-01-2020) publiqué “El coronavirus y el programa chino de guerra biológica”. Si no lo ha leído, le recomiendo que lo haga ya que, de lo contrario, es posible que no tenga el contexto adecuado para el artículo que sigue a continuación.

Basándose en dicho artículo en DogmaCero realizamos un video que subimos a nuestro canal en Youtube y que fue retirado (la palabra exacta sería «CENSURADO«) porque, según dijeron a nuestro editor, «infringe nuestras normas» ya que «Youtube no permite publicar contenido que incite o promueva actos violentos o peligrosos que podrían dar lugar a lesiones físicas de gravedad o la muerte. Tampoco permite que aparezca contenido cuya finalidad sea ofensiva, sensacionalista o irrespetuosa». Ruego al lector lea el artículo citado y se forme su propia opinión.

A raíz de este incidente, he recibido varios emails  y diversos comentarios en las redes sociales, lo que ha provocado que actualice el anterior post con la sección “PARA SABER MÁS”, habitual en las publicaciones de DC, y que por razones de actualidad no pude publicar en su momento, y me decida a escribir el presente artículo con nuevos datos que apuntarían en una dirección muy concreta.

Revisando mi artículo a la luz de las nuevas informaciones, no puedo por más que reiterarme en lo que en el mismo se argumentaba, citando aL Dr. Dany Shoam (doctor en microbiología y ex oficial de la inteligencia israelí) y a The Washington Times: existe una posibilidad razonable de que el llamado COVID19 (antes 2019-NCoV) sea fruto de la ingeniería bioquímica, en el contexto de un supuesto programa chino de guerra biológica.

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Me complace comunicar a los lectores de DogmaCero que ya ha salido a la venta mi segundo libro, titulado “Los amos de la guerra”. Se trata de un proyecto que inicié poco después de publicar “La historia imperfecta” (2015) y que me ha llevado casi cuatro años de trabajo, entre plantear, documentar, redactar y revisar los contenidos. En este caso me he ido al otro extremo de mis intereses históricos, pues he pasado de la prehistoria y la historia antigua del primer libro a la historia más reciente.

El motivo o razón de ser de esta obra ha sido adentrarme en lo que yo llamo “metahistoria”, o una cierta historia de fondo que se sitúa más allá de la historiografía oficial y que permanece más o menos oculta entre bambalinas. Así, al analizar concretamente el fenómeno de la guerra a lo largo de los tiempos, he ido a parar a una serie de hechos y datos que me han empujado a formular la hipótesis de que el relato convencional de los conflictos está manipulado y que trata de vender una argumentación que sólo se aguanta desde la pura teatralidad de la realidad social, política y económica construida por unos pocos. Desde este punto de vista, el planteamiento del libro defiende que en verdad no hay “enemigos”, sino un entramado de intenciones e intereses comunes que trabajan conjuntamente para el buen éxito de la guerra.

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por David Cros

Coronavirus 2019-nCoV es el nombre dado por la OMS al causante de la actual epidemia

Vivimos tiempos convulsos en muchos ámbitos de nuestras vidas y el de la salud es uno de ellos, con seguridad, el más importante.

El 31 de enero la OMS ha declarado emergencia internacional el brote de neumonía surgida en Wuhan (ciudad con más de once millones de habitantes, situada en la extensa provincia de Hubei, en la China central) y provocada por un coronavirus, un virus que habría sufrido una mutación y que, según se nos dice, habría sido transmitido por un animal al ser humano. Desde que se produjo este brote, con un insólito despligue de medios, el gobierno chino ha decretado la mayor cuarentena de la historia, con más de veinte millones de ciudadanos confinados y espectaculares medidas de seguridad y control de sus habitantes en todo el país.

Dada la opacidad con la que las autoridades de Pekín suelen tratar estos asuntos y la censura que se practica habitualmente en los medios de comunicación chinos, en sus redes sociales y en sus sitios de internet, algunos articulistas apuntan la posibilidad de que la verdad se está ocultando a la opinión pública y que, en realidad, la actual epidemia estaría provocada por un patógeno creado o mutado en algún laboratorio de armas biológicas.
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«HAY QUE CAMBIAR EL ACTUAL PARADIGMA ECONÓMICO»

Por David Alvarez-Planas y Xavier Bartlett

 

Benito Muros, un hombre controvertido, un hombre que no quiere hablar de política pero al que la política le acaba abduciendo, un hombre que tiene una idea y lleva años luchando por ella: fabricar, a modo de símbolo, una bombilla que pueda alumbrar 80 ó 100 años y que sirva de faro para todos aquellos que no creen ni en la manera ni en el modelo actual de hacer las cosas; para todos aquellos que creen que otro mundo es posible pero que hay que unirse y ponerse en marcha.Alguien dijo una vez “Todo largo camino empieza con un primer paso”.

 

“No quiero hablar de política” nos dice claramente Benito Muros, pero su discurso es abiertamente político. Político en el sentido etimológico de la palabra, ya que se refiere a la implicación de las personas en la “polis”, es decir, en los asuntos públicos o en todo aquello que concierne a la ciudadanía tanto en el ámbito individual como colectivo.

“No me gustan las etiquetas. No soy ni anticapitalista ni nada por el estilo, ni de izquierdas ni de derechas. Yo soy muy… ¿cómo diría?… del sentido común. Y el sentido común nos dice que no podemos seguir como hasta ahora, consumiendo todas las materias primas, tirándolas a la basura a propósito para generar un crecimiento permanente de forma artificial para que la riqueza se concentre cada vez en menos manos.”
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