Por primera vez se relaciona un dramático cambio climático global que acabó con los grandes mamíferos y llevó a los humanos a comer otros alimentos

asteroid-impactPor primera vez se ha relacionado un dramático cambio climático global con el impacto en Quebec, Canadá, de un asteroide o un cometa. Investigadores de la Universidad de Dartmouth, en Hanover, Nuevo Hampshire, Estados Unidos, y sus colegas informan de que un cataclismo acabó con muchos de los grandes mamíferos del planeta y podría haber llevado a los seres humanos a empezar a reunir e incluir como parte de su comida otros alimentos, no sólo los procedentes de la caza mayor.

El impacto se produjo hace unos 12.900 años, al inicio del periodo Joven Dryas o Dryas Reciente, que marcó un cambio global abrupto a un clima frío, más seco, con efectos de largo alcance sobre los animales y los seres humanos. En Norteamérica, los grandes animales desaparecieron, incluyendo mastodontes, camellos, perezosos terrestres gigantes y gatos dientes de sable. Sus cazadores humanos, conocidos por los arqueólogos como el pueblo Clovis, dejaron de lado las lanzas de alta resistencia y se volvieron hacia una dieta de subsistencia de cazadores-recolectores de raíces, bayas y caza menor.

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En la Edad Media, hacia el 775, ya se produjo  una gigantesca tormenta solar

solar stormHace menos de una semana, la NASA advertía de que toneladas de partículas expulsadas por el Sol viajaban por el espacio en dirección a la Tierra como resultado de una erupción solar. Las erupciones solares no son en principio un riesgo para los seres vivos. Para la tecnología moderna, sin embargo, son todo un peligro: la radiación que traen consigo puede interferir con el funcionamiento de los sistemas de telecomunicaciones y de los circuitos eléctricos.

En enero de 2012 tuvo lugar una tormenta solar especialmente fuerte que obligó a desviar la trayectoria de los vuelos que sobrevolaban los polos y que afectó a otros sistemas de comunicaciones y a algunas centrales eléctricas. El efecto fue relativamente leve.

¿Qué ocurriría si la cantidad de radiación inyectada en la Tierra fuese tan descomunal que destrozase la tecnología en la que basamos nuestro día a día? Si algo así ocurriese, sería una catástrofe tecnológica: el tendido eléctrico se fundiría, las centrales arderían, las redes de telefonía dejarían de funcionar, al igual que los satélites e internet. Los sistemas de tratamiento y distribución de agua, las cadenas de producción, el transporte por cualquier vía, la atención médica… Sería raro el sector que no se viese afectado, y el golpe sería tan devastador que podríamos tardar años en recuperarnos. Las consecuencias podrían ser irreversibles.

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Cambio de polaridad en el campo magnético del Sol

El fenómeno, que tiene lugar aproximadamente cada 11 años, se produce cuando el ciclo solar llega a su nivel más alto y el astro reorganiza su dinámica magnética interna

Barcelona. (Redacción).- Un gran evento tendrá lugar en el sistema solar de forma inminente. Así lo ha anunciado la NASA, que ha pronosticado un cambio de polaridad completo del campo magnético del Sol en «tres o cuatro meses».

«Parece que nos quedan tres o cuatro meses para completar la inversión del campo magnético solar. Este cambio provocará un efecto dominó en toda la Vía Láctea«, explica el experto en física solar Todd Hoeksema, de la Universidad de Stanford, EE.UU.

Esta inversión de los polos solares, sin embargo, no es una novedad. El fenómeno, que tiene lugar aproximadamente cada 11 años, se produce cuando el ciclo solar llega a su nivel más alto y el astro reorganiza su dinámica magnética interna. Este evento ha sido detectado en tres ocasiones por el Observatorio Solar Wilcox de Stanford, cuyos magnetogramas estudian el magnetismo polar del sol desde 1976. Desde esa fecha, el observatorio ha registrado tres grandes inversiones y ha previsto la cuarta, que tendrá lugar en los próximos meses.

«El campo magnético polar del Sol se debilita, se reduce a cero y luego vuelve a aparecer, pero con la polaridad invertida, éste es un elemento normal del ciclo solar», explica Phil Scherer, también de la Universidad de Stanford

Los datos de la NASA muestran que los hemisferios del Sol reaccionan de forma distinta ante el cambio. Mientras el polo norte ya muestra indicios de estar preparado para la inversión, el polo sur sólo tratad de alcanzarlo. «Sin embargo, pronto los dos van a cambiar la polaridad y a comenzar otro ciclo solar», concluye Scherer.

Pese a la importancia de este fenómeno, los científicos afirman que no hay razones de preocupación para el ser humano. Los que sí se verán afectados son los rayos cósmicos, que son partículas de alta energía aceleradas a la velocidad de la luz producidas por explosiones de supernovas y otros eventos violentos de la galaxia. Los rayos cósmicos pueden ser un problema para los astronautas y las sondas espaciales que se mueven por la heliosfera (zona comprendida entre el astro rey hasta millones de kilómetros más lejos de Plutón). Algunos estudios apuntan a que la inversión podría afectar ligeramente a la nubosidad y el clima de la Tierra.

El imaginario que rodea al Sol y a sus modificaciones ha inspirado muchas teorías fatalistas. Este cambio, sin embargo, sólo marcará el inicio de un nuevo ciclo solar.

Esperemos que sólo sea eso… (Nota de la redacción de DogmaCero)

Fuente: lavanguardia.com

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Madrid. (Europa Press).- Científicos de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos) han determinado que «cerca del final de la Edad de Hielo» se produjo un evento cósmico que provocó un cambio climático que obligó a la vegetación y a los animales a adaptarse a un nuevo entorno.

Los expertos que han llevado a cabo este trabajo, publicado en PNAS, han estudiado la cueva Sheriden en Ohio, situada a 100 metros bajo la superficie, donde pueden observarse capas geológicas que datan de hace unos 13.000 años. Allí, se han encontrado evidencias que avalan la teoría de que se produjo un evento cósmico lo suficientemente cerca de la Tierra como para derretir la roca y producir fenómenos geológicos poco frecuentes.

Concretamente, los geólogos han hallado esférulas de carbono, que se forman cuando las sustancias se queman a temperaturas muy altas. Estos cuerpos presentan características que indican su origen, que puede ser la quema de carbón, la caída de rayos, incendios forestales o algo más extremo.

Para el autor principal del estudio, Kenneth Tankersley, las rocas que su equipo está estudiando «sólo podrían haber sido formadas por la combustión de roca».

Además, también ha destacado como «hallazgos importantes» de su equipo los micrometeoritos (pequeños trozos de meteoritos o partículas de polvo cósmico que se han puesto en contacto con la superficie de la Tierra); nanodiamantes (diamantes microscópicos que se forman cuando una fuente de carbono se somete a un impacto extremo, y que a menudo se encuentran en los cráteres de meteoritos); y Lonsdaleita (un tipo raro de diamante, también llamado un diamante hexagonal, que sólo se encuentran en zonas como cráteres de meteoritos).

El investigador cree que el evento cósmico que ocurrió hace unos 12.800 años tuvo un efecto «inmediato y mortal» y los efectos secundarios a largo plazo fueron » devastadores». A su juicio, un cometa que rozó la atmósfera de la Tierra o un asteroide que se estrelló contra su superficie causó una combustión a escala global. La explosión produjo un gas tóxico que nubló el cielo y causó que las temperaturas cayeran en picado.

Este clima puso en duda la existencia de poblaciones de plantas y animales y se produjo lo que Tankersley ha clasificado como «ganadores» y «perdedores». Para Tankersley, los seres vivos de este período tenían tres opciones: reubicarse en otro entorno donde podían ganarse la vida de forma similar; ajustar su estilo de vida para adaptarse al entorno actual o extinguirse rápidamente.

«Los ‘ganadores’ eligieron una de las dos primeras opciones, mientras que los ‘perdedores’, como el mamut lanudo, se decantaron por la última», ha explicado el experto. «Sea lo que fuese, no causó la extinción», dice Tankersley, quien ha añadido que, «más bien, esto sea probablemente el primer caso de cambio climático forzado».

Fuente: www.lavanguardia.com

Según la NASA sólo cabría rezar si un gran objeto se dirigiera a una gran ciudad

impactoMadrid. (Europa Press).- El administrador jefe de la NASA, Charles Bolden, ha señalado, en su comparecencia en la Comisión de Ciencias en el Congreso de Estados Unidos, que solo cabe rezar si un asteroide se dirigiera a Nueva York.

Un asteroide de unos 17 metros de diámetro explotó el pasado 15 de febrero sobre Chelyabinsk, Rusia, generando ondas de choque que rompieron ventanas y dañaron edificios. Más de 1.500 personas resultaron heridas. Más tarde, ese mismo día, un asteroide más grande descubierto el año pasado pasó a solo 27.681 kilometros de la Tierra, más cerca que los satélites de telecomunicaciones que rodean el planeta.

Para Bolden, estos eventos «sirven como prueba de que vivimos en un sistema solar activo, con objetos potencialmente peligrosos que pasan por nuestro vecindario con una frecuencia sorprendente». «Tuvimos la suerte de que los acontecimientos del mes pasado fueran simplemente una coincidencia interesante en lugar de una catástrofe», dijo el presidente del Comité, Lamar Smith, republicano de Texas, quien convocó la audiencia para saber qué se está haciendo y cuánto dinero se necesita para proteger mejor el planeta.

La NASA ha encontrado y sigue de cerca un 95 por ciento de los objetos más grandes que vuelan cerca de la Tierra, los que tienen 1 kilómetro o más de diámetro. «Un asteroide de ese tamaño, de un kilómetro o más grande, probablemente podría acabar con la civilización», dijo John Holdren, asesor científico de la Casa Blanca, a los legisladores en la misma audiencia.

Sólo se conoce un 10% de potenciales «asesinos de ciudades»

Sin embargo, sólo se conoce aproximadamente el 10% de una estimación de 10.000 potenciales asteroides «asesinos de ciudades», aquellos con un diámetro de 50 metros, añadió Holdren.

En promedio, se estima que los objetos de ese tamaño llegan a la Tierra alrededor de una vez cada 1.000 años. «A partir de la información que tenemos, no sabemos de ningún asteroide que amenace la población de los Estados Unidos«, dijo Bolden. «Pero si viene en tres semanas, recen».

Además de la intensificación de sus esfuerzos de vigilancia y la creación de alianzas internacionales, la NASA está considerando el desarrollo de tecnologías para desviar un objeto que puede estar en un curso de colisión con la Tierra.

El asteroide que explotó sobre Rusia el mes pasado fue el objeto más grande que chocó con la atmósfera de la Tierra desde el evento de Tunguska en 1908, cuando un asteroide o un cometa explotó sobre Siberia, arrasando 80 millones de árboles en más de 2.150 kilómetros cuadrados.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/