por Xavier Bartlett

Introducción

Lamentablemente, la historia de la ciencia está llena de episodios oscuros de intransigencia, dogmatismo y acoso hacia ciertas opiniones minoritarias que no encajaban con lo que dictaba la ortodoxia del momento. El ámbito concreto de la historia y la arqueología no ha sido ajeno a este tipo de actitudes persecutorias, generalmente orientadas a desacreditar los trabajos de los investigadores independientes, también llamados outsiders. Sin embargo, esto sólo es una parte de un escenario mucho más amplio, que nos lleva a considerar que de hecho hay muchos más trapos sucios dentro de la propia institución científica.

Por supuesto, tales trapos muy raramente salen a la luz más allá de unos círculos muy restringidos, o sea, más o menos en el ámbito de los propios afectados. Todo lo más, se tiene noticia de la existencia de algunas personalidades o corrientes minoritarias que en su momento propusieron cosas quizá demasiado “arriesgadas” y no obtuvieron el apoyo de sus colegas y por tanto quedaron fuera del consenso científico, que de hecho no es más que un punto común de acuerdo, en modo alguno una verdad científica absoluta. En todo caso, en la universidad, al igual que en la escuela, se ofrece la versión estándar de la mayoría y todos aquellos que quedaron fuera del paradigma por diversos motivos simplemente no son citados; es como si nunca hubieran existido.

Ahora bien, dicho esto, no estamos ante una simple cuestión de quedarse al margen por ir a contracorriente. Evidentemente, la ciencia va ampliando horizontes y muchos conocimientos pueden resultar erróneos o quedar obsoletos por diversos motivos y por tanto se van quedando atrás. Admitiendo esta premisa, debe quedar claro que no se trata exactamente de esto; más bien estaríamos hablando de la aplicación de un patrón de pensamiento único que anula sistemáticamente determinadas visiones que no concuerdan con el marco teórico establecido. Esta situación fue perfectamente descrita en el libro de Michael Cremo y Richard Thompson Forbidden Archaeology (“Arqueología prohibida”), una obra alternativa que –a pesar de sus muchos prejuicios, errores y carencias de todo tipo– puso de manifiesto que cierta parte de la investigación arqueológica de los últimos 150 años fue condenada al ostracismo por contrariar las tesis imperantes, sobre todo en lo referente al evolucionismo darwiniano.

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Me complace comunicar a los lectores de DogmaCero que ya ha salido a la venta mi segundo libro, titulado “Los amos de la guerra”. Se trata de un proyecto que inicié poco después de publicar “La historia imperfecta” (2015) y que me ha llevado casi cuatro años de trabajo, entre plantear, documentar, redactar y revisar los contenidos. En este caso me he ido al otro extremo de mis intereses históricos, pues he pasado de la prehistoria y la historia antigua del primer libro a la historia más reciente.

El motivo o razón de ser de esta obra ha sido adentrarme en lo que yo llamo “metahistoria”, o una cierta historia de fondo que se sitúa más allá de la historiografía oficial y que permanece más o menos oculta entre bambalinas. Así, al analizar concretamente el fenómeno de la guerra a lo largo de los tiempos, he ido a parar a una serie de hechos y datos que me han empujado a formular la hipótesis de que el relato convencional de los conflictos está manipulado y que trata de vender una argumentación que sólo se aguanta desde la pura teatralidad de la realidad social, política y económica construida por unos pocos. Desde este punto de vista, el planteamiento del libro defiende que en verdad no hay “enemigos”, sino un entramado de intenciones e intereses comunes que trabajan conjuntamente para el buen éxito de la guerra.

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por David Cros

Coronavirus 2019-nCoV es el nombre dado por la OMS al causante de la actual epidemia

Vivimos tiempos convulsos en muchos ámbitos de nuestras vidas y el de la salud es uno de ellos, con seguridad, el más importante.

El 31 de enero la OMS ha declarado emergencia internacional el brote de neumonía surgida en Wuhan (ciudad con más de once millones de habitantes, situada en la extensa provincia de Hubei, en la China central) y provocada por un coronavirus, un virus que habría sufrido una mutación y que, según se nos dice, habría sido transmitido por un animal al ser humano. Desde que se produjo este brote, con un insólito despligue de medios, el gobierno chino ha decretado la mayor cuarentena de la historia, con más de veinte millones de ciudadanos confinados y espectaculares medidas de seguridad y control de sus habitantes en todo el país.

Dada la opacidad con la que las autoridades de Pekín suelen tratar estos asuntos y la censura que se practica habitualmente en los medios de comunicación chinos, en sus redes sociales y en sus sitios de internet, algunos articulistas apuntan la posibilidad de que la verdad se está ocultando a la opinión pública y que, en realidad, la actual epidemia estaría provocada por un patógeno creado o mutado en algún laboratorio de armas biológicas.
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Por David Alvarez-Planas

Tampa Bay (Florida) en donde fueron fotografiadas las primeras Entidades Terrestres invisibles

En estos últimos días me ha llegado por diversos medios la noticia de unas fotografías de, al parecer, objetos o entidades invisibles que habrían sido detectadas y fotografiadas por el doctor en física Ruggero Maria Santilli, mediante un telescopio, desarrollado con lentes cóncavas, que él mismo habría diseñado.

La verdad es que me ha extrañado porque la primera vez que tuve conocimiento de este hecho fue a principios de 2016 en un artículo publicado en Ancient Origins¹ y que ahora aparezca en algunos medios como noticia de actualidad es un poco sorprendente.

El descubrimiento fue recogido en un informe publicado en la revista American Journal of Modern Pshysics que afirmaba que se habían podido observar entidades en el entorno de la Tierra que serían invisibles a simple vista, incluso con el empleo de telescopios convencionales. Al parecer, estas entidades, que se fotografiaron en el cielo nocturno, tendrían un comportamiento inteligente que sugeriría que estarían vigilando determinadas zonas del planeta
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En el ámbito de las conferencia y coloquios que organiza Montserrat Guardia en el CAFÉ DE L’ÒPERA¹ de Barcelona, el próximo martes día 10 de diciembre de 2019, a las 8 de la tarde, Benito Muros presenta la ponencia «LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA ¿CÓMO SERÍA UN MUNDO SIN ELLA?»

Más información sobre el evento y reserva de plaza en el blog de Montserat Guardia: https://montseguardia.blogspot.com/2019/11/conferencia-la-obsolescencia-programada.html

La conferencia de Benito Muros, un autentico activista en contra de esta práctica que va contra toda ética promete ser de máximo interés dada la plena actualidad de esta práctica anti ética de las grandes corporaciones.

Benito Muros es un defensor de la economía del bien comñun, a través del movimiento SOP (sin obsolescencia programada), al principio y desde la fundación Feniss después, difunde un modelo económico alternativo basado en la sostenibilidad, en el reparto justo del trabajo y la riqueza, en el desarrollo de los derechos humanos a través de un modelo económico donde no sean los poderes económicos los que intervengan en la política sino una verdadera democracia de los ciudadanos.

La obsolescencia programada es la programación previa del fin de la vida útil de un producto por parte del fabricante de manera que aquel dejaría de funcionar en un momento dado, independientemente de que hayan causas objetivas para que esto suceda. Es decir, el producto se tornaría inservible independientemente de que todavía le pudiera quedar un largo período de utilidad por delante. Naturalmente, esta práctica pretende generar una mayor frecuencia de comprar por parte del consumidor y, de ese modo, aumentar los ingresos de los fabricantes.

La finalidad última es el lucro económico del fabricante, sin tener en cuenta ni las necesidades del consumidor ni las nefastas consecuencies sobre el medio ambiente consecuencia del incremento injustificado de recursos empleados en la fabricación de nuevos productos innecesarios y, sobre todo, por la acumulación de residuos y la contaminación que ello conlleva.

Según cálculos de la European Environmental Bureau (EEB)² detrás de la obsolescencia programada se escondería la emisión de  más de 48 millones de toneladas de CO2., como consecuencia del aumento de energía y recursos derivada del incremento de producción innecesario y la eliminación de los que serían sustituidos.

Estamos pues ante un problema que surge del corazón de nuestro sistema económico, basado en el incremento constante de la producción, el consumo y el beneficio de las grandes empresas y los medios poco éticos para conseguirlo.

Para meditar y actuar en contra de este tipo de prácticas

Redacción DogmaCero

 

(1) El Café de l’Òpera La Rambla, 74 (Barcelona), frente al Gran Teatro del Liceo

(2) Coolproducts don’t cost the earth. Full Report en https://mk0eeborgicuypctuf7e.kinstacdn.com/wp-content/uploads/2019/09/Coolproducts-report.pdf


Para saber más:

Artículo en Publico.es : La obsolescencia programada provoca 48 millones de toneladas de CO2 al año

Periódico El País: Obsolescencia: A los productos fabricados para romperse se les va a acabar el cuento

DogmaCero: Entrevista a Benito Muros: «Hay que cambiar el actual paradigma económico»

DogmaCero: Comprar, Tirar, Comprar. Un documental de Cosima Dannoritzer, que ganó el Premio de la Academia de Television de 2011, y que fue rodado en España, Francia, Estados Unidos y Ghana