por David Álvarez-Planas

A finales del pasado mes de setiembre de 2020 se celebró en Barcelona la cuarta edición del Ufology World Congress.

Como todo lo que está sucediendo en el último año, también este evento vino marcado por la omnipresente pandemia que tanto está condicionando nuestra vida y nuestra sociedad.

Lo cierto es que la certeza de que el congreso se iba a celebrar no se tuvo hasta el último momento. Voces prudentes aconsejaban a los organizadores suspender el acto. En una Barcelona en plena escalada del coronavirus, con crecientes rumores de confinamientos perimetrales, reunir en un espacio cerrado a tantas personas, parecía, como mínimo, imprudente.

Por si fuera poco, lenta pero implacablemente, los ponentes «estrella», especialmente los que procedían de otros países, iban disculpando su presencia.

El panorama que presentaba la pandemia en Catalunya, con unas autoridades desbordadas en su lucha por intentar que la epidemia no se descontrolase, tomando medidas de distanciamiento social y restricción de los actos públicos y las reuniones masivas, hizo que muchos de los ponentes se quedaran en casa.

El Dr. Jean Pierre Petit

Jean Pierre Petit, que, me consta, tenía una clara intención de venir, declinó finalmente participar: su edad avanzada y la oposición familiar a que se desplazara hasta Barcelona fueron motivos poderosos que le hicieron, finalmente, tomar esa decisión.

El Dr. Chandra Wickramasinghe

El «ponente estrella» de este año Chandra Wickramasinghe (en la anterior edición lo fue el Dr. Michio Kaku) constató la imposibilidad de su asistencia y se disculpó ante la organización del congreso. Se había topado con el problema añadido de que, si viajaba hasta Barcelona, a la vuelta las autoridades de su país le obligarían a permanecer en cuarenta, lo cual no podía permitirse por razones de compromisos de trabajo que tenía contraídos en fechas posteriores al congreso.

Paola Harris, incluso, intento llegar vía Canadá, en un intento de eludir las restricciones impuestas a nivel mundial, pero, finalmente, no fue posible.

El escritor, conferenciante y contactado peruano Ricardo González

Ricardo González, que tenía mucho interés en venir y al que esperaba poder conocer personalmente (me resulta un contactado, estudioso y escritor muy interesante y , sobre todo, prudente y coherente, unas características difíciles de encontrar en este mundillo), se topó con la insuperable dificultad de que las autoridades argentinas (Ricardo es peruano, pero reside en Capilla del Monte) prohibieron todo desplazamiento al extranjero.

En los días previos al congreso, la presentadora Carmen Doménech y todo el equipo organizador estaban inquietos. Organizar algo así ni es fácil ni es barato y, encima, la pandemia estaba en plena escalada.

El entorno sanitario no acompañaba, las reservas se ralentizaban y los acreedores no mostraban comprensión alguna a la hora de exigir el cumplimiento del calendario de pagos. De manera que se tomó una decisión complicada y difícil: dadas las circunstancias, se cambiaba el lugar en el que el congreso debía realizarse y se pasó del Hotel Fairmont Rey Juan Carlos I, en donde estaba inicialmente previsto realizar el evento, al más modesto y de menor capacidad Hotel Novotel Barcelona.

Poco antes de tomar esta decisión, algunas voces aconsejaron a We Are Love S.L., la empresa organizadora del evento, que cancelara el congreso o, al menos, lo aplazara a la espera de tiempos mejores. Pero la decisión de Raul Robin y de Ellen Holmes, los impulsores y organizadores de este encuentro, estaba tomada: se habían realizado tres ediciones anteriores (ninguna de ellas fue fácil), se habían superado muchos obstáculos y se había llegado demasiado lejos: cancelar el congreso no era una opción. Así que tomaron una decisión: la cuarta edición del Ufology World Congress se celebraría.

Así las cosas, el 25 de setiembre 2020 el IV Ufology World Congress, conducido por Carmen Doménech, abría sus puertas. Se habían implementado los protocolos COVID-19: mascarilla, lavado de manos y distancia social y, aunque algún que otro participante, tal vez convencido de que esto no iba con él, se relajaba un poco, lo cierto es que la mayoría, por lo que pude ver, respetaba las medidas tomadas.

La conductora y presentadora de esta edición del Ufology Carmen Domenech

El evento se desarrolló en una sala principal, en la que se daban las ponencias y en otras dos más pequeñas en las que se realizaron los diversos talleres (conferencias en formato más reducido).  Una sala que hacía las veces de distribuidor, nada más entrar, en donde el staff de la organización atendía a los participantes y en donde, como es habitual en estas ocasiones, había una reducida zona comercial en la que, aparte de las típicas piezas de merchandasing, se podían comprar los libros que algunos de los ponentes habían escrito, con el valor añadido de poder solicitarles una dedicatoria.

Y, pese a las ausencias, el congreso tuvo contenido muy interesante que hizo que -en mi opinión- mereciera la pena el esfuerzo que representó realizarlo.

Creo que “diversidad” es la palabra que describe bastante gráficamente el contenido de este cuarto congreso de ufología. Y es que entre las ponencias podíamos encontrar rigurosos trabajos “pegados” a los hechos junto a otros más arriesgados y más cerca del dogma y las creencias del mundo del contactismo.

Y disculpen mi falta de actualización terminológica ya que los contactados de los años 70 y 80 del siglo pasado, de los que soy tributario, se les llama ahora “navegantes”, “mensajeros” e, incluso “embajadores” y que, con frecuencia, ponen a prueba la credulidad de quienes los escuchan.

Un momento de la interesante ponencia del contactado boliviano Luis Fernando Mostajo

Desde que empecé en esto, he creído, al contrario que otros, que existe la posibilidad de que entre todo ese “ruido” que generan esos llamados contactados, haya algún mensaje que merezca la pena seguir ya que el factor psicológico (o factor “conciencia”) podría ser una de las claves del fenómeno.

Pero, sinceramente, en tiempos de Youtube y redes sociales, la cantidad de demagogia, afirmaciones imposibles, luchas de egos y, en muchos casos, meras fabulaciones han provocado que el asunto haya evolucionado (por no emplear otro término) y que, a día de hoy, sea imposible tomarse en serio este aspecto del fenómeno y todos aquellos iluminados que, autoproclamándose emisarios de los “hermanos del espacio”, nos meten a quienes sólo pedimos alguna evidencia y mucha prudencia en el cajón de los “durmientes”. En relación con este tema, creo imprescindible recordar el inmenso trabajo del fallecido Salvador Freixedo y sus advertencias acerca de los peligros de creer ingenuamente en los mensajes de esos supuestos “hermanos del espacio”.

E.L. Light que en su ponencia habló de los hermanos del espacio que forman la Federación Galáctica de luz

Y creo que es, precisamente, el encuentro en un mismo evento y bajo un mismo título (ufología) lo que ha hecho que no pocos miembros de la comunidad ufológica se hayan sentido incómodos con este congreso. Me consta.

No es mi caso, aunque reconozco que el esfuerzo que he debido hacer para tener la mente abierta sin que se me cayera el cerebro, ha sido importante.

Estoy convencido de que la intención de los organizadores del congreso ha sido la de dar cabida en un espacio de discusión y debate a todas las tendencias que abarca este irritante fenómeno: desde quienes están convencidos de la existencia de una Federación Galáctica que interviene en el destino de la humanidad y que, pese a no coincidir con ellos, merecen todo mi respeto, hasta quienes observan (observamos) el fenómeno desde un punto de vista más pegado a los hechos verificables.

Aspecto del repleto taller que dio Enrique de Vicente, que acabó en la cafetería del hotel dado que el tiempo asignado no fue suficiente para lo mucho que el «maestro» De Vicente tenía que contar.

En mi opinión la ufología es un fenómeno poliédrico y creo que su estudio debe ser abordado con rigor y seriedad, mediante el uso del método científico, pero evitando que éste derive en cientifismo porque ello podría cerrar puertas que conduzcan a senderos tal vez heterodoxos, pero que conviene explorar.

Así parecen entenderlo los organizadores del UWC cuando dan voz a veteranos estudiosos del fenómeno como Josep Guijarro, Pablo Villarrubia o Mercedes Pullman que abordan el asunto desde una perspectiva rigurosa, analizando hechos contrastables y también a ponentes como Luis Fernando Mostajo o las misma Ellen Lucy Homes (E.L. Light) que pertenecen al mundo del contactismo, más cercano a la espiritualidad y cuyas aportaciones (interesantes a todas luces y que deben ser tenidos en cuenta) requieren de una imprescindible dosis de fe.

El investigador y periodista Josep Guijarro en un momento de su ponencia. Guijarro es un gran conocedor del tema OVNI y un magnifico comunicador. Poder escucharlo es siempre enriquecedor

Artur Sala y Rafael Balaguer, estarían en otro plano, aportando, desde visiones de la ciencia opuestas, unas claves muy valiosas para enfocar el estudio del fenómeno con mayor nitidez. Hablaré de sus ponencias en sucesivos artículos.

Así pues, en este congreso, nos encontramos con dos abordajes del fenómeno diametralmente opuestos (y para algunos, antagónicos) que permitieron a los asistentes hacerse una composición muy aproximada de la situación actual de lo que se ha venido en llamar ufología (en términos amplios, ya que más de uno afirmaría que todo este asunto de una supuesta Federación Galáctica no es ufología en absoluto).

Un momento del taller que impartió Artur Sala sobre su excelente obra «Magna ciencia, un viaje por el conocimiento proscrito»

Sé que los más puritanos se rasgaran las vestiduras cuando vean que meto en el mismo saco esos dos abordajes tan diferentes del estudio de los no identificados. Me consta el desdén con que algunos miembros de la comunidad ufológica miran a eso que califican despectivamente como “movimientos New Age” y que su sola presencia en cualquier evento es motivo suficiente como para cerrarse en banda y criticar su organización.

Reconozco que soy persona crítica por naturaleza, escéptica por formación y rigurosa por convicción. Pero, pese a ello, considero que quienes afirman tener contacto con “algo” que ellos (tal vez precipitadamente) califican de extraterrestres, hermanos de luz o miembros de una supuesta Hermandad Blanca (término que toman prestado de la Teosofía) deben ser escuchados y tenidos en cuenta, pues, nos guste o no, posiblemente formen parte de esa manipulación de la humanidad que propugna Jacques Vallée en su teoría del “sistema de control”.

¿Hay forma de control más directa y eficaz que la religión, el dogma y la fe? ¿Acaso no debemos utilizar dosis masivas de fe para admitir las afirmaciones de los contactados? No despreciemos, pues, determinados planteamientos por mucho que a una mente rigurosa y materialista puedan incomodarle. Por cierto, tanto Jacques Valléé como Allen Hynek fueron miembros de la orden Rosacruz.

Pablo Villarrubia que impartió una ponencia sobre el caso Vorónezh. Villarubia es un incansable investigador y periodista que ha recorrido el mundo en busca de respuestas. Su rigor y profundo conocimiento del tema estuvieron presentes en su magnifica exposición.

Teniendo todo esto en cuenta, hay que agradecer a Robin, Ellen (junto con todo su equipo) y todos quienes han hecho posible este encuentro (Sierra, Doménech, De Vicente y otros que seguro se me escapan) el esfuerzo, la dedicación y el tiempo que han dedicado para que este congreso viera la luz. Y me consta que no ha sido tarea fácil.

Viernes 25, sábado 26 y domingo 27: tres días duró este evento, repleto de ponencias y talleres. Sin olvidar el homenaje que se hizo a Antonio Ribera y la presencia de Prospera Muñoz “Peri”, la protagonista de un caso de abducción que se remonta a 1947 y sobre el que hay, curiosamente, consenso en la comunidad ufológica acerca de su autenticidad.

Ponentes como Pedro Baños (coronel de Infantería en la reserva, geoestratega y especialista en inteligencia y contrainteligencia), Josep Guijarro (cuyo conocimiento y dominio del tema se nota  nada más tomar el micrófono), Pablo Villarrubia (por quien siento gran aprecio y respeto y cuya rigurosidad y honradez en sus investigaciones está fuera de toda duda) junto a  E.L. Light, Luis Fernando Mostajo o Gibraan Hanna, con un abordaje totalmente diferente del tema, hicieron de este encuentro un lugar en donde repasar casos conocidos, sorprendernos con nuevas afirmaciones o revisar algunas ideas que creíamos bien asentadas.

Mercedes Pullman, antropóloga y vicepresidenta de la Sociedad Española de antropología y tradiciones antiguas, hizo una excelente exposición acerca de OVNIs en la antigua Unión Soviética. Desde mi punto de vista, de lo mejor de este congreso.

Entre ellos, estrellas emergentes como Mercedes Pullman (que presentó, en mi opinión, una de las mejores ponencias del congreso), Artur Sala (buen amigo al que aprecio y que presentó una interesantísima ponencia sobre Wilhem Reich) o Rafael Balaguer (al que no conocía pero que me dejó gratamente sorprendido con un trabajo bien estructurado, riguroso y serio; alguien al que habrá que tener muy en cuenta en el mundo de la investigación de los no identificados).

Y junto a todos ellos, Javier Sierra o el siempre hiperactivo, Enrique de Vicente, auténticos referentes en el estudio de los No Identificados (bueno, de Vicente, que se ha ganado a pulso el título de “maestro”, es que está en todas partes y lo toca todo: parapsicología, conspiraciones, OVNIs, misterios de la antigüedad…).

Junto a las diversas ponencias, se realizaron también los llamados “talleres”, conferencias de reducido formato y más especializadas en un tema concreto.

Ahí pudimos ver y escuchar a Carmen Maymó con su conferencia sobre “La búsqueda del primitivo Egipto en Iberia”. Carmen es autora de un inmenso trabajo que ha plasmado en sus dos libros “El tiempo abierto de Montserrat” y “El Templo de Horus”, unas interesantes obras que no dejan indiferente al lector y que le sitúan sobre las pistas del “templo de piedra” que sería la montaña de Montserrat. Si no conocen el trabajo de esta investigadora, háganlo pues, si tienen la mente lo suficientemente abierta, hallarán aportaciones muy interesantes.

Sergio Ruiz (OVNIs una verdad incómoda), Vicente Fuentes (Circulos en las cosechas y Viajes en el tiempo) entre otros, impartieron también sus talleres junto con algunos de los ponentes del congreso.

Como decía, las ponencias abordaron el fenómeno OVNI desde perspectivas y enfoques diversos. Resumirlas todas ellas en este artículo sería largo e injusto, ya que no podría dedicarle el espacio que merecen, de manera que serán objeto de posteriores artículos que se publicarán próximamente.

MESA REDONDA: EL ORIGEN DE LA VIDA

Especialmente interesante me pareció la mesa redonda conducida por Javier Sierra y en la que intervinieron Rafael Balaguer, Artur Sala y, como no, un incansable Enrique de Vicente que parecía estar presente en todas partes.

Mesa Redonda sobre el origen de la vida. De izquierda a derecha: Rafael Balaguer, Enrique de Vicente, Javier Sierra y Artur Sala

El debate empezó con un corto video enviado por el Dr. Chandra Wickramasinghe (no tan difícil de pronunciar si memoriza usted “vi-crama-singe”) y el tema, “El origen de la vida”. Y, naturalmente, lo primero era definir el concepto “vida”.

Balaguer reconoció que no hay consenso en la comunidad científica acerca de lo que es vida (más allá de un sistema químico autocontenido y autopoiético, capaz de reproducirse y de experimentar evolución) y mucho menos de lo que sería la conciencia, término éste que cobra cada vez mayor importancia entre una corriente de estudiosos de los no identificados.

Y ya aquí se pudo ver el enfoque opuesto desde el mismo campo de la ciencia que tenían Balaguer y Sala. Este contrapuso conciencia frente al paradigma materialista, citando a autores como David Bohm, Nicolas Kosirev o Rupert Sheldrake.

Sierra planteó un tema polémico: la teoría de que el CovSars2 procediera del espacio, en línea con lo publicado por Wickramasinghe hace unos meses, cuando se produjo el impacto de un meteorito en China en octubre de 2019. Esta afirmación estaría en coherencia con su defensa de la panspermia como el origen de la vida en nuestro planeta.

Esta teoría, que está en la base del último libro de Javier Sierra, “El mensaje de Pandora”, fue rechazada por De Vicente, que, en una línea mucho más conspirativa, está convencido de que el virus es obra de la ingeniería genética y que surgió en China antes de lo que se piensa. Basa esta teoría en que las búsquedas del término “covid” eran ya muy numerosas en el buscador chino Baidu (el “Google” chino) mucho antes de que se anunciara oficialmente su existencia.

Francis Creek y su teoría de la panspermia dirigida (Balaguer discrepó en cuanto a la necesidad de que esa panspermia precise de una inteligencia directora o “sembradores cósmicos”), la vida procedente de la no vida, una cuestión que planteó Artur Sala y la rivalidad Pasteur-Béchamp, que orientó la medicina en la línea que hoy conocemos, fueron otros interesantísimos temas que se debatieron también. Un debate que tuvo que ser reconducido por Javier Sierra en más de una ocasión ante las salidas de Enrique de Vicente “por los cerros de Úbeda”, según él mismo reconoció y cuyo único fallo (que lamentablemente se repitió a lo largo de todo el congreso) estuvo en los constantes errores técnicos, en ocasiones irritantes, en el sonido que llegaba (o, mejor, que no llegaba) al público.

EL CASO PROSPERA MUÑOZ: UN MERECIDO RECONOCIMIENTO

El caso de Prospera Muñoz, “Peri”, es un caso clásico en la ufología española de encuentro con seres, supuestamente, venidos del espacio (próximamente le dedicaremos un artículo en DogmaCero) que, curiosa y extrañamente, en un mundillo en el que los cuchillos vuelan, existe consenso acerca de su veracidad.

Javier Sierra, al que hay que agradecer el enorme esfuerzo e interés que ha dedicado a este congreso, junto a Prospera Muñoz

Se pasó un video del programa “Otros Mundos” de Javier Sierra en el que se explicaba este encuentro con nave, extraterrestres y comunicación telepática incluidas y, posteriormente, entrevistó a Prospera Muñoz.

“Peri” es una adorable señora de 82 años, que revive con toda naturalidad las extrañas circunstancias que vivió en 1947, cuando no era más que una niña, en su Jumilla natal. Estando con su hermana en una casa de campo de la familia, fue visitada una tarde de verano por unos seres que descendieron de una nave lenticular, rodeada de una potente y cegadora luz, que les pidieron agua. Peri se comunicó con ellos telepáticamente y ellos, una noche, volvieron de nuevo a por ella.

Lo más curioso de este caso es que Prospera no recordó nada hasta 1982, cuando empezó a rememorar las experiencias vividas de niña.

Y entonces también recordó que durante todo este tempo “ellos” la visitaron en cuatro ocasiones: en un bar de Jumilla, cuando tenía 14 años; cuando contaba con 21 años, en la Playa de San Juan, en Alicante, una tarde en la que estaba sentada en la playa, leyendo una carta del que posteriormente sería su marido; de nuevo en esa misma playa alicantina, en verano, cuando ella trabajaba en un locutorio, poco después de tener su primera hija; y, finalmente, en 1981, en Girona, cuando trabajaba de encargada en un locutorio de Telefónica en esa ciudad catalana.

Prospera Muñoz, que en 1947 fue protagonista de un caso considerado ya un clásico de la ufología nacional

Peri recuerda que en los primeros encuentros le pusieron “algo” en la cabeza (¿un implante?) pero nunca se ha podido verificar, pese a que le han hecho -según ella misma comentó- una resonancia magnética. Tampoco se pudo localizar el objeto que “ellos” le entregaron y que enterró cerca de la casa de campo de Jumilla en la que tuvo lugar el primer encuentro.

Pero Prospera no miente, está convencida de lo que cuenta, revive cada momento, pese a los años transcurridos. Y los detalles que cuenta, son siempre los mismos

Un caso intrigante, uno más que sumar a la extensa casuística de este sinuoso e irritante fenómeno.

 

 HOMENAJE A ANTONI RIBERA

Uno de los objetivos de esta cuarta edición del UWC era rendir homenaje a la figura de Antoni Ribera Jordá en el centenario de su nacimiento (1).

Los participantes en el homenaje que se le hizo a Antonio Ribera en el Ufology. De izquierda a derecha: Carmen Domenech, Pere Pladevall, Javier Sierra y Enrique de Vicente

A tal efecto, se realizó un coloquio, conducido por Javier Sierra, en el que estuvieron presentes Pere Pladevall, alcalde hasta el 1 de junio pasado de Sant Feliu de Codines, el pueblo en el que vivió durante más de 30 años Antoni Ribera, Carmen Doménech, Enrique de Vicente y, como invitada sorpresa, Nuria Ribera, hija de Antoni que evocó anécdotas y vivencias del escritor y ufólogo catalán.

Conocí a Pere Pladevall en el acto de reconocimiento y recuerdo de Antoni Ribera que se organizó en el taller del pintor y escultor Robert Llimós (que fue en 2009 protagonista de un intrigante caso de abducción en Fortaleza, Brasil) el mes de febrero de este año. Pladevall es un hombre amable y simpático, que conoció y trató a Ribera ya que fueron vecinos. Además, es una persona conocedora y comprometida con la divulgación de los No identificados.

Pere Pladevall, exalcalde de Sant Feliu de Codines, en donde vivió y murió Antonio Ribera

Pladevall fue uno de los impulsores del acto de homenaje a Antoni Ribera que debía celebrarse el 24 de octubre en Sant Feliu de Codines, pero que, finalmente, tuvo que ser cancelado debido a la situación sanitaria en Catalunya. El exalcalde anunció que una calle del pueblo llevará el nombre del insigne ufólogo y que la biblioteca local tendrá una sección dedicada exclusivamente a las obras del autor y no sólo aquellas que escribió sobre ufología, sino todas las que nos legó Antoni Ribera.

Enrique de Vicente glosó la figura de Ribera y recordó, cuando, siendo un niño, en la Navidad 1963, cayó en sus manos un librito de Anthony Simons llamado “Platillos Volantes” que le hizo descubrir el mundo de la ufología y le puso tras la pista del libro de Ribera “Objetos desconocidos en el cielo”. Años después, conoció personalmente a Ribera en la casa que tenía en aquel entonces en Barcelona y que representó para De Vicente una experiencia que ya nunca olvidaría y que iniciaría una entrañable amistad con el ufólogo catalán hasta el punto que le dedicó el libro “Secuestrado por Extraterrestres”.

Enrique de Vicente recordó alguna que otra anécdota y subrayó el hecho de que Ribera fue distinguido con el máximo honor que la Generalitat de Catalunya otorga: La Creu de Sant Jordi ya que no en balde, Ribera se distinguió, aparte de por sus libros acerca de los no identificados, por su incansable labor en defensa de la lengua y cultura catalanas.

De Vicente no desaprovechó la oportunidad para citar que ha habido “miserables en el pasado (…) y los hay en el presente que han dañado o han intentado manchar su memoria. Y eso es imposible.” Porque, en palabras del propio Enrique de Vicente, Antonio Ribera tenía “un gran corazón, un ser que aunaba, cosa muy difícil, la amabilidad, el cariño, la inteligencia y la sabiduría”.

Enrique de Vicente, autor prolífico y conocedor profundo de los diferentes aspectos del fenómeno OVNI

Sierra, por su parte, recordó que Ribera, en una época en la que no existía ni internet ni las redes sociales, era internacional, “era conocido y querido en todas partes”, hasta el punto de que fue invitado, junto con Luis José Grifol, a dar una conferencia sobre OVNIs en la Cámara de los Lores, en diciembre de 1979, un hito insólito, y que pudo protagonizar gracias tanto a su profundo conocimiento del tema como a su impecable inglés.

Ribera era un viajero incansable que asistía a congresos que se celebraban en cualquier parte del mundo y que se prestaba a dar conferencias allí donde se le solicitaba, siempre con el fin de dar a conocer los últimos casos OVNI sucedidos en el mundo.

Carmen Doménech, presentadora del congreso e infatigable investigadora del fenómeno, aunque siempre se mantenga en un discreto segundo plano, glosó también la figura de Ribera y recordó cuando, a mediados de los años 80, tuvo el privilegio de conocerlo. En aquella época, ella había tenido una experiencia en ese campo, que la dejó marcada, y buscaba respuestas.

Carmen Doménech en un momento de su intervención en el homenaje a Antonio ribera

En esos años, Carmen regentaba en Barcelona el Pub Abraxas, en principio un club de jazz pero que Carmen quería que no sólo fuera un lugar donde escuchar música en directo, sino también una sala de exposiciones y un local en el que poder presentar libros y dar de conferencias (2).

Así las cosas, un día Carmen asistió a una conferencia organizada por el periódico barcelonés La Vanguardia, a través de su “Club de Vanguardia”, y que daba Luis José Grifol. Cuando acabó su charla, Carmen se le acercó y le contó la experiencia que ella había vivido. Y fue entonces cuando Grifol decidió presentarle a Carole Ramis y a Antonio Ribera.

A raíz de todo esto, a Carmen se le ocurrió que podía organizar una serie de charlas en el Pub Abraxas, al que invitaría a investigadores de estos temas. Fue el inicio de las “Charlas Oculturales” que arrancaron en enero de 1981 con charlas sobre ufología y que durarían más de tres años. Y, como no, el primer invitado fue Antoni Ribera, siendo esto el inicio de la amistad que desarrollaron Carmen y Antonio, siempre con el mundo de los No Identificados de fondo.

La sorpresa que nos tenía deparada Javier Sierra, en este encuentro de homenaje fue la presentación de su hija, Nuria Ribera, que recordó la parte más entrañable y humana del escritor catalán.

Nuria nos habló de un hombre cercano, generoso y siempre dispuesto a compartirlo todo con los demás. Un viajero empedernido y un escritor y traductor incansable. Antoni Ribera era un hombre ordenado en su, para los demás, caótico desorden, con un despacho en el que nadie podía entrar ni mucho menos tocar ninguno de sus papeles, recortes de prensa o apuntes.

Nuria Ribera junto a Javier Sierra explicando los recuerdos que tiene de su padre Antonio Ribera

Recuerda Nuria cuando, a principios de los 70, su padre decidió irse a la Isla de Pascua. Y no fueron los OVNIs el motivo principal. Antoni Ribera fue un pionero de la inmersión submarina en Catalunya (algo que, lamenta Nuria, no se le ha reconocido suficientemente) y uno de los fundadores del CRIS (Centre de Recuperació i d’Investigacions Submarines) y quería investigar en esas islas. De manera que propuso a editorial Pomaire que, si le financiaban el viaje, él escribiría un libro sobre la enigmática Isla de Pascua. Fue de esta manera como, junto con su compañera Trini, y un grupo de amigos y volaron hasta el otro extremo del mundo y fue así como nació el libro “Operación Rapa Nui”.

Pero hay un aspecto de la gran obra de Ribera que no ha tenido todo el reconocimiento que merecería. Y es que fue un autor prolífico que escribió cientos de artículos y que tradujo centenares de obras del inglés, entre ellas la novela de Arthur C. Clarke, “2001 una odisea en el espacio” y muchas obras clásicas.

Antoni Ribera i Jordà

Además, Ribera fue el primero que escribió sobre OVNIs en la revista «Occidente» de Ortega y Gasset y, como recordó De Vicente, dirigió la revista «Horizonte», la adaptación al castellano de la francesa «Planète» de Pauwels i Bergier.

Nuria rememoró los tiempos de la dictadura franquista en los que Ribera, defensor de la lengua y cultura catalanas, fue el editor de la revista clandestina «Antologia dels Fets, les Idees i els Homes d’Occident», contando la anécdota de que tuvo escondido en su casa al que luego sería President de la Generalitat, Jordi Pujol.

 Carmen Doménech subrayó la honradez de Ribera al revivir una experiencia personal que bien hubiera podido ser utilizada en uno de los muchos libros que el ufólogo catalán escribió. Como sea que dicha experiencia estaba relacionada con sonidos y mensajes cuyo origen Carmen desconocida y que la inquietaban, decidió explicársela personalmente a Ribera y recabar su consejo. Lejos de atribuirle un origen exótico, Antonio fue tajante: “Carmen, que te visite un otorrino”. Y es que Ribera, como señaló Sierra, fue un hombre riguroso y con gran sentido común.

Y, por encima de todo, quienes le conocieron coinciden en que Antoni Ribera, por encima de todo, era un buen hombre.

Carmen Doménech junto a Pere Pladevall

Carmen recordó la etapa en la que Ribera tuvo un enfrentamiento (que llegó a los juzgados) con el periodista y escritor Juan José Benítez, a raíz del libro “El secreto de Urantia: ni caballos ni troyanos” escrita por el mismo Antoni Ribera y Jesús Beorlegui. En aquel tiempo y dada la amistad que Carmen tenía con ambos, intercedió, a petición de Ribera, para que finalmente ambos se reconciliaran pues Antoni no quería seguir enemistado con el que había sido su amigo Juanjo Benítez. Y fue en la presentación del libro de este último, “Materia Reservada” en el Ateneo de Barcelona, en donde ambos hicieron las paces. “Y es que Antonio no quería tener enemigos” en palabras de Enrique de Vicente.

Tal vez sea “admiración” el término que mejor resuma el homenaje que se hizo a Antoni Ribera, en este congreso, admiración hacia alguien que “con sus luces y algunas sombras, como todo ser humano, por encima de todo nos dejó su obra, su legado y esa curiosidad que él enarbolaba y que se ha convertido en nuestra bandera. Este homenaje se lo debíamos a Antoni Ribera para que siga con nosotros siempre” en palabras textuales de Javier Sierra.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Esta cuarta edición del Ufology dio mucho de sí, más de lo que las circunstancias hacían prever, aunque menos de lo que en un principio se había pensado. La falta de algunos de los “ponentes estrella” se notó, no podemos negarlo, pero quienes dieron sus ponencias y talleres estuvieron a la altura y no decepcionaron en absoluto.

Se pudieron ver y escuchar ponencias clásicas en ufología (casos, datos, hipótesis basadas en hechos etc.) y otras más heterodoxas, pero que conviene no perder de vista y, sobre todo, no menospreciar porque forman parte de este complicado, sinuoso y contradictorio fenómeno que tiene muchas ramificaciones.

Eché de menos voces poco mediáticas pero muy reputadas de la comunidad ufológica que podrían haber efectuado grandes aportaciones. De un sector de la ufología que tal vez hubieran aburrido a algunos, pero seguro que hubieran interesado a otros y que habría cerrado el amplio círculo que representa el estudio de los No Identificados.

Desgraciadamente, en esta como en otras disciplinas, cavamos trincheras que se convierten en muros infranqueables. Una pena porque creo que «somos familia, aunque como en todas las familias haya broncas, roces y discusiones».

Personalmente, tal y como indiqué anteriormente, reivindicaría el legado de Salvador Freixedo y, si se me permite, recomendaría la lectura de su prolífica obra sobre contactados. Trabajos como “La granja humana” o “Defendámonos de los Dioses” deberían ser leídas por quienes se acercan, en ocasiones de forma imprudente e ingenua, al mundo del contactismo, o como quiera que ahora se hagan llamar. ¡Cuidado con este aspecto del fenómeno! En un mundo en el que, una vez perdida la confianza en los políticos, la religión y, para algunos, también en la ciencia, vamos a la búsqueda de nuevos dogmas de fe que den respuesta a nuestras preguntas, conviene ser cautos a la hora de abordar este tipo de casos. Creo sinceramente que este es un asunto merecedor de una prudencia que, con frecuencia, no veo entre esos «mensajeros» de los extraterrestres y sus seguidores, siempre buscando soluciones en un mundo en el que abundan las preguntas pero en el que apenas hay respuestas.

Y permítame una reflexión: en junio de 1947, mientras sobrevolaba la zona de Mount Rainer, Kenneth Arnold habló por primera vez de “platillos volantes”. Han pasado más de 73 años y, si somos sinceros, hemos de reconocer que desde entonces no hemos avanzado prácticamente nada en el conocimiento de los no identificados.

Una foto clásica: Kenneth Arnold mostrando una recreación de lo que vio aquel 24 de junio de 1947 mientras sobrevolaba Mount Rainer

Cómo todo lo que estamos viviendo en este aciago 2020, tal vez la palabra “extraño” sea bastante definitoria de este congreso: gente con mascarilla, cierto temor al contacto personal, ponentes que no pudieron asistir, actos que debieron adaptarse a la normativa vigente etc. Pero también coraje y valentía por parte de los organizadores que en ningún momento decidieron tirar la toalla. Tuvieron que adaptarse e improvisar sobre la marcha (y seguro que ello les ha generado más de una crítica) pero el congreso se realizó y el contenido del mismo, en su conjunto, valió el esfuerzo realizado. Y eso, como mínimo, es de agradecer y mucho.

Esperemos que el V Ufology World Congress, cuya organización ya está en marcha, vuelva con fuerza en unos tiempos en los que, con toda seguridad, serán mucho mejores que los actuales.

David Álvarez-Planas


(1) Véase “Año Ribera: Antoni Ribera Jordà, cien años de su nacimiento” en

https://www.dogmacero.org/2020/06/11/ano-ribera-antoni-ribera-jorda-cien-anos-de-su-nacimiento/

 

(2) Véase “El pub Abraxas en la historia de la ufología catalana”

en https://www.dogmacero.org/2020/08/15/el-pub-abraxas-en-la-historia-de-la-ufologia-catalana/

 

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