por David Alvarez-Planas

Xavier Bartlett Carceller

 

Cuando ayer por la mañana, me llamó Artur para informarme que nuestro común y querido amigo Xavier Bartlett había muerto, no pude por menos que sentir un inmenso y triste vacío.

Estaba al tanto del delicado estado de salud de Xavier, con el que había estado hablando unos días antes, pero, sinceramente, no pensé que el desenlace fuera tan rápido.

El pasado 11 de marzo estuve en su casa comiendo con él. Lo encontré cansado y abatido y así se lo dije.

– Es que no me encuentro bien. Llevo un tiempo con dolores intestinales, malas digestiones. Estoy haciendo un poco de dieta, pero no se me pasa. Al final tendré que ir al médico

La verdad es que en aquel momento no le di mucha importancia y pensé que sería algo transitorio, así que seguimos hablando de nuestras cosas, de aquellas que nos unían y nos apasionaban: los enigmas históricos, los no identificados… Pero, sobre todo de su nuevo libro, Los Amos de la Guerra, que hacía muy poco que se había publicado.

Era un proyecto, por fin terminado, en el que Xavier había estado trabajando durante los últimos meses. Incluso en su día, estuvimos hablando de hacer una edición en digital y comercializarla a través de Amazon y otras plataformas. Pero Xavier eran una persona 1.0 y optó por la edición y publicación tradicional: papel y librerías. Discreto, poco dado a prodigarse en los medios, ni siquiera tenía WhatsApp, ni mucho menos, Facebook. Cada vez que nos llamábamos por teléfono, lo hacíamos desde el “fijo” y, de hecho, si conservo todavía esa línea es porque a través de ella me comunicó con tan sólo 3 buenos amigos. Uno de ellos era Xavier.

Portada del último libro de Xavier Bartlett, recientemente publicado: Los Amos de la Guerra

Aquel once de marzo en su casa de Centelles, me regaló un ejemplar de su nueva obra.

– Muchas gracias Xavier, pero lo que de verdad me gustaría es que me lo dedicaras. Valoro mucho tu regalo, pero ya sabes que valoro aún más las palabras que puedas escribirme en su primera página.

Xavier esbozó una sonrisa

– Prometo dedicártelo, pero, si no te importa, casi mejor el próximo día que nos veamos. Es que no me encuentro muy bien y quisiera pensar en una buena dedicatoria

Me pareció una buena idea, en el fondo, sería un pretexto perfecto para reencontrarnos de nuevo

Pero “la vida es aquello que sucede mientras tu planificas otra cosa” y el destino se encargó pronto de demostrarlo: a los dos días se decretaba en todo el país el Estado de Alarma, los ciudadanos éramos confinados en nuestras casas y ese segundo encuentro nunca llegó a producirse.

Como tampoco pudieron cristalizar otros proyectos de los que estuvimos hablando aquel 11 de marzo, que hoy se me antoja extrañamente lejano.

Cuando Xavier me dio su libro me dijo:

– Léetelo, aunque sea en diagonal, porque me gustaría que me hicieras la introducción, en la presentación del libro que haré con los de La Caja de Pandora.

Naturalmente, no sólo le dije que sí, sino que me sentí profundamente halagado de que me hiciera esta petición.

– Pero no hace falta que te extiendas tanto como en la presentación de La Historia imperfecta ¿Eh? Con unas palabras introductorias bastará.

Sonreí. Recordé la presentación que hicimos en La Casa del Libro de Barcelona, allá por el año 2015 y que también filmaron los amigos de La Caja de Pandora con el siempre discreto y eficiente Ivan Mercader dirigiendo la filmación.

– Se me fue la “jamba” ¿No?

Xavier se rio

– ¡No! ¡Qué va! Bueno, sí… tal vez un poco. Pero estuvo muy bien.

Tomé nota: esta vez sería más contenido en mis palabras, aunque me resultara difícil, dada mi tendencia natural a comunicarme y al aprecio que sentía y siento por Xavier y su trabajo.

Portada del libro de Xavier Bartlett «La Historia Imperfecta»

Hablamos también de mi próxima aventura que en mayo debía llevarme durante más de dos meses por Méjico y Guatemala, a documentar viejos misterios, como las figurillas de Acámbaro, y otros más actuales, como las piedras de Ojuelos, sobre las que, por cierto, Xavier se mostraba escéptico.

Aquel día tuvimos una cordial discusión al respecto. Xavier, siempre riguroso en sus planteamientos, fruto de su bagaje académico, me argumentó que ese “hallazgo” no se sostenía. Y me argumentó sus impecables razones. Yo intenté que abriera su mente:

– Hasta donde yo sé, las críticas que he leído de los detractores -le dije- vienen de autores que suelen copiarse los unos a los otros y, además, ninguno de ellos ha estado sobre el terreno (ahí surgió mi vena periodística). Ninguno de esos críticos ha entrevistado a las personas implicadas en el hallazgo, ni visitado personalmente la zona Y creo que esto es necesario para que podamos formarnos un criterio al respecto.

Xavier acabó dándome la razón en eso, pero seguía sin estar convencido.

– Con lo que traigas a la vuelta, nos vemos, lo examinamos y, a partir de ahí, hablamos.

Con Xavier teníamos el proyecto de lanzar un nuevo número de la revista DogmaCero, con el material recogido en ese viaje, más otro que había yo recopilado en uno anterior a Perú y Bolivia. La idea, que a él tenía en mente, era que publicásemos un monográfico dedicado a las civilizaciones precolombinas, proyecto que ahora, desgraciadamente, ya no podremos realizar.

Cuando a media tarde dejé Centelles para volver a mi casa, me fui un tanto inquieto. Aunque no sabía concretarlo, algo no iba bien. Absorto en mis propios pensamientos, acabé olvidando ese aviso que me llegaba desde la intuición.

El día 13 de marzo de 2020, se decretaba el Estado de Alarma para – dijeron- hacer frente a la crisis del Covid19. Empezaba una etapa en la que los ciudadanos no podíamos salir de nuestras casas, excepto para cuestiones indispensables.

Xavier Bartlett en la entrevista realizada a Benitos Muros en enero de 2014 y que apareció en el número 7 de la revista DogmaCero Horizonte Alternativo

Durante esa etapa, mantuve con Xavier varias conversaciones telefónicas, a cual más preocupante. En la última, me daba la terrible noticia de que el diagnostico médico al que se había sometido no tenía apelación. No le habían podido concretar un pronóstico, pero el fin parecía inminente: todo dependía de la fortaleza de su cuerpo y de su mente. Me emocioné, lo confieso. No acerté a decir nada y es que quedé impresionado por su entereza. Supongo que cuando un amigo al que aprecias te suelta algo así, te colapsas y te quedas aturdido.

Me rogó que no dijera nada a nadie, que quería llevar este asunto con la mayor discreción, que mejor que no le llamase, que él ya me iría manteniendo al corriente de la evolución de su enfermedad. Pasaron los días y Xavier no llamaba. Y yo tenía que reprimir, por respeto, mis ganas de saber de él.

Finalmente, la mañana del cinco de mayo, Artur me llamó para darme la triste noticia. Me queda, al menos, la esperanza de que el fin fue rápido y con, relativamente, poco dolor.

Para Xavier sólo tengo palabras de agradecimiento no sólo por su labor constante, rigurosa y profesional, sino también por su amistad desinteresada. Y buenos recuerdos, como cuando, con Artur Sala y Eduard Pi impulsamos el nacimiento de la revista DogmaCero Digital casi, casi con ilusión adolescente. Se me hace raro, muy raro pensar que ya no está aquí.

Desde el mundo de las creencias irracionales, tengo el convencimiento profundo de que esto no es el final, sino un nuevo comienzo.

Amigo Xavier, descansa en paz, allí donde estés. Por fin, ya sabes lo que hay al otro lado del espejo. Y quienes seguimos aquí, ya te echamos de menos.

Xavier Bartlett Carceller (1964-2020) In memoriam.

David Alvarez-Planas


Video del directo realizado la noche del 5 de mayo de 2020 por Yosef ben Leví en su canal Nueva Consciencia en el que rindió homenaje a la figura de nuestro Editor Adjunto, Xavier Bartlett Carceller (DEP).
Nuestro agradecimiento a nuestro buen amigo Yosef

 

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4 comentarios
  1. Yosef
    Yosef Dice:

    Saludos. Haces una buena reflexión apreciado David Planas, Xavier se la merece.

    Lástima que no pude conocerle en persona, pero los correos y privados que pudimos intercambiar, me parecieron geniales. Delataban a una persona abierta en la investigación, porque sin recurrir al miserable dogma que nos impone la ciencia y la historia de la sociedad industrializada por el poder, Xavier respiraba verdadero aire puro de investigación a todos los niveles.

    Quisiera agradecerte a ti y a Artur Sala, vuestra participación en mi canal….seguro que ahora Xavier, podrá decir que mucha más gente se interesa por su investigación y no dirá más, que son muy pocos.

    Con personas así, el mundo, sería otra cosa. ¡Grande Xavier Bartlett!

    Gracias y Shalom ….lehitraot (nos vemos)

    Responder
  2. Ania
    Ania Dice:

    Dios mío…. Hoy me entero de que hace tres días murió Xavier Bartlett, uno de cuyos blogs, Somniumdei, seguía y teníamos una amistad por email, bastante fluida. Lluis Botinas, de Plural21, dice que era muy reservado y solo quiso que su círculo más íntimo lo supiera. Se quedó con las ganas de presentar su último libro, «Los amos de la guerra», libro que recomiendo encarecidamente porque analiza las «estrategias» bélicas, centrándose más en las del siglo XIX y XX, y medio destapa el trasfondo que hay detrás de esas «situaciones» y que parece que no llegamos ni a imaginar la mayoría de los «súbditos»… A él le dedico este vídeo en el que se leen dos fragmentos de «Los amos de la guerra». Me ha dolido mucho… https://www.youtube.com/watch?v=QbM6a4Oz3AU&t=14s

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