Las extrañas figuras de un mundo perdido

por David Alvarez-Planas

acambaro

Acámbaro es una ciudad de unos 55.000 habitantes situada en el estado mejicano de Guanajuato a apenas 300 km al noroeste de México DF.

En julio de 1945, mientras efectuaba un paseo a caballo por las afueras de la ciudad, el comerciante de origen alemán Waldermar Julsrud, que contaba en aquel entonces 69 años, descubrió unos fragmentos de cerámica aparentemente antigua que las recientes lluvias habían dejado desenterradas. Siendo como era un apasionado de la arqueología, Julsrud ordenó a un albañil del pueblo, Odilón Tinajero que con algunos trabajadores, inspeccionara la zona en busca de otros restos antiguos.

Se inicia de este modo uno de los hallazgos más fascinantes y controvertidos del último siglo. Entre 1945 y 1952, Tinajero y sus hombres ponen al descubierto más de 33.000 objetos que representan figuras humanas de diversas razas que en ocasiones parecen luchar con criaturas que recuerdan a los dinosaurios. ¿Dinosaurios? La ciencia nos dice que los dinosaurios desaparecieron de la faz de la Tierra hace 65 millones de años, mucho antes de que el primer ancestro de los hombres bajase siquiera de los árboles. Una nueva herejía estaba servida.

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