APISegún la British UFO Research Association, la agrupación más antigua en Gran Bretaña que estudia el fenómeno OVNI, la primera evidencia de la existencia de los OVNIS como los conocemos actualmmente llegó aproximadamente a las 2:59 de la tarde del 24 de junio de 1947. Fue entonces cuando Kenneth Arnold , mientras volaba su avión a través del estado de Washington, vio una cadena en diagonal de nueve objetos brillantes “como si fueran unos platillos saltando a través del agua”. Se considera que esta descripción estableció la expresión ya conocida como “platillo volante“, que ya ha dado lugar a un sinnúmero de libros, series de televisión, películas, cómics, y a numerosos grupos de aficionados.

Pero tras décadas  de avistamientos, los entusiastas de los OVNIs no han tenido la mejor reputación. Algunos grupos están ahora tratando de cambiar eso pues quieren que se les tome en serio.

La agrupación Aerial Phenomenon Investigations (API) está dirigida por su fundador, Antonio París, ex oficial de contrainteligencia del Ejército de EE.UU. y del Departamento de Defensa. Con sede en Florida, su sólido equipo de investigadores OVNI ha tratado de librarse de las connotaciones negativas que rodean todo aquello que es calificado de extraterrestre. Dice que le molestaba comprobar que la mayoría de los clubes locales de OVNIs estaban inundados con tonterías, como las conspiraciones y la pseudociencia, la proyección astral, la hipnosis”, así como la criptozoología como el Bigfoot y los mitos de Mothman. “¡Me di cuenta de la mayor parte de la ufología era una broma!”, dijo.

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Sus 242 signos se han mantenido indescifrables durante más de 100 años
Festos

El disco de Festos

Uno de los grandes enigmas de la arqueología. El descubrimiento soñado por cualquier experto en cultura minoica cuyo significado sigue siendo eso: un sueño que no acaba de hacerse realidad, un enigma complejo que se resiste a desvelar sus códigos.

Louis Godart, haciendo referencia al halo de misterio e incertidumbre que rodea al disco de Festos, escribió: «Nadie puede descifrar un texto de tan sólo 242 signos si no posee ninguna base firme a propósito del mismo texto y del mensaje que contiene. Junto a la fascinación que ejerce, el disco, por ahora, está condenado a guardar celosamente su misterio».

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