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Una nueva explicación a los «anillos de hadas», unas extrañas calvas que aparecen de forma regular en los pastizales africanos

En las regiones de pastizales del sudoeste de África, el paisaje está cuajado de unas extrañas «calvas» circulares rodeadas de una exuberante vegetación. Hay miles de ellas. Algunas miden solo unos metros y otras alcanzan los 20 de diámetro. Reciben el nombre popular de «anillos de hadas» y su mera existencia resulta una invitación abierta a la especulación: ¿quién ha creado estas enigmáticas estructuras? «Aunque los científicos han estado tratando de responder a esta pregunta desde hace décadas su misterio sigue sin resolverse -afirma Stephan Getzin, del Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ) en Leipzig (Alemania)-, porque hasta ahora nadie ha sido capaz de observar realmente, in situ, la génesis de un círculo de hadas». Getzin y su equipo han realizado un análisis detallado de la distribución espacial de los círculos y ha descubierto un patrón de distribución marcadamente regular, lo que, a su juicio, se debe a la competencia por el agua entre la vegetación, según informan en la revista científica Ecography

Hasta ahora, se han expuesto varias teorías sobre la formación de los círculos, la más popular de las cuales plantea la hipótesis de que estas manchas misteriosas son el trabajo de las termitas. Esta era la idea de un equipo de la Universidad de Hamburgo, que proponía que unas termitas de arena llamadas Psammotermes se alimentaban de las raíces de los pastos, causando la muerte de la vegetación y creando el círculo. El estudio incluso fue publicado por la prestigiosa revista Science.

Otros investigadores han culpado a los hidrocarburos que emanan de las profundidades de la tierra y un tercer grupo cree que la causa es el crecimiento autorregulado de la hierba provoca este patrón espacial, ya que es notable que la aparición de anillos de hadas parece estar restringida a zonas particularmente áridas. Aquí existe una intensa competencia por los recursos, el agua, entre la vegetación existente. Si la competencia es demasiado fuerte y los recursos disponibles de humedad del suelo demasiado escasos, esto podría conducir a la aparición de calvas con la formación de un exuberante anillo periférico de hierba.

Vista de los llamados "anillos de hadas" de Namibia

Vista de los llamados «anillos de hadas» de Namibia

Distribución regular y homogénea

Junto con colegas de Göttingen (Alemania), Italia e Israel, Stephan Getzin ha investigado cuál de estas tres hipótesis es más razonable. Para ello, ha analizado la ubicación exacta y la distribución espacial de anillos de hadas en imágenes aéreas de regiones del noroeste de Namibia. ¿Están dispuestos y colocados simplemente por casualidad, al igual que unas monedas que hayan sido arrojadas al suelo por accidente? ¿Hay signos o patrones distinguibles de agrupamiento en ciertos lugares ? ¿O es que estos parches quizás necesiten mantener una distancia mínima con sus respectivos vecinos?

Con la ayuda de la metodología estadística, los investigadores se dieron cuenta de que los círculos se distribuyen de una forma sorprendentemente regular y homogénea, incluso a través de grandes áreas espaciales, algo bastante inusual en la naturaleza. En opinión de Getzin, esto desacredita la teoría de las termitas. «No hay, hasta ahora, ni una sola evidencia que demuestre que los insectos sociales son capaces de crear estructuras distribuidas de forma homogénea, a una escala tan grande», dice. Por el contrario, todos los estudios realizados sobre hormigas y termitas en territorios áridos atestiguan la aparición de patrones de distribución irregular, agrupados en grandes escalas. Y, según el equipo de investigación, es poco probable que las emisiones de los gases subterráneos creen semejante distribución.

Lo que permanece como la causa probable es la competencia local entre las plantas y la vegetación por los recursos, que sí parece capaz de crear círculos homogéneamente dispersos. Los investigadores simularon la competencia bajo el suelo por el agua y los resultantes patrones de distribución espacial de la vegetación. En efecto, patrones muy similares a los que se observan en Namibia surgieron en la pantalla. Las características de los círculos de hadas simulados y reales resultaron ser notablemente congruentes y casi idénticas.

Para los investigadores, esto representa una evidencia convincente de que los enigmáticos parches pueden ser el resultado de un crecimiento autoorganizado de la hierba. «Consideramos esta explicación como la más convincente en la actualidad», afirma.

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/20140521/abci-quien-creado-misteriosos-circulos-201405211345.html

Contact

Escena de la película «Contact»

Un impresionante informe del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia sobre los casi dos millones de documentos secretos clasificados obtenidos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y del Servicio Central de Seguridad (CSS) —controlados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos (DOD)— por Edward Snowden señala que esta información ofrece “pruebas irrefutables” de que una “agenda de inteligencia alienígena-extraterrestre” dirige la política nacional e internacional de Estados Unidos y lo ha estado haciendo por lo menos desde 1945.

Edward Snowden es el especialista en informática, exempleado de la Agencia Central de inteligencia (CIA) y excontratista de la NSA y del CSS que a finales de 2012 divulgó estos documentos clasificados a varios medios de comunicación y a quien se concedió asilo temporal en Rusia en 2013, después de que el régimen de Obama lo sindicara como “el hombre más buscado del mundo”.

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La clave serían los ‘agujeros de gusano’, unos hipotéticos túneles que crean ‘atajos’ en el espacio/tiempo

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Barcelona. (Redacción).- ¿Es posible enviar mensajes al pasado o al futuro? Aunque pueda parecer ciencia ficción, quizás no estemos tan lejos. Así al menos lo piensa el científico Lucas Butcher, de la Universidad de Cambridge (en el Reino Unido). ¿La clave?, los llamados agujeros de gusano, unos hipotéticos túneles que crean atajos en el espacio/tiempo que podrían permitirnos recibir mensajes del futuro.

Esta teoría de los agujeros de gusanos fue plasmada por vez primera por el mismísimo Albert Einstein, que junto con Nathan Rosen da a estos hipotéticos túneles el nombre alternativo de puentes de Einstein-Rosen. El problema consiste en que, si realmente estos túneles existen, no permanecen abiertos el tiempo suficiente para que un humano, o incluso una sola partícula de luz, puedan pasar a través de ellos.

Ahora, el doctor Lucas Butcher defiende que si un estrecho agujero de gusano permanece abierto el tiempo suficiente, el hombre podría enviar mensajes a través del tiempo mediante los pulsos de luz. En teoría, esos pulsos podrían llevar un mensaje a un pasado lejano o al futuro, relata el Daily Mail en su edición digital.

El estudio de platea una posible solución. Apunta a que, si un agujero de gusano tiene mucha más longitud que anchura, la cantidad de energía negativa presente en él sería suficiente para que el túnel colapsara muy lentamente, lo cual proporcionaría la posibilidad de enviar fotones y, en consecuencia, un pulso de luz de un extremo a otro a través de su interior. Partiendo de la base que los extremos de un agujero de gusano se encuentran en diferentes planos temporales, un mensaje podría ser transmitido a través del tiempo, si la teoría es correcta.

Lo único que la teoría no explica es si este pulso de luz sería lo suficiente grande como para enviar un mensaje con significado.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/ciencia/20140523/54407237205/cientifico-defiende-posibilidad-enviar-mensajes-tiempo.html

De cómo los americanos han sido expuestos a riesgos biológicos en el mayor experimento sin control jamás realizado

chemtrails-masksUna epidemia oculta está intoxicando a los Estados Unidos.

Las toxinas están en el aire que respiramos y en el agua que bebemos, en las paredes de nuestras casas y en los muebles en su interior. No podemos escapar de ellas en nuestros coches. Es en las ciudades y suburbios. Esto afecta a ricos y pobres, jóvenes y viejos.

Y hay una razón por la cual usted nunca ha leído sobre esto en el periódico o ha visto un informe en el noticiero de la noche: no tiene nombre – y no hay antídoto.

El culpable detrás de este silencioso asesino es el plomo. Y el vinilo. Y el formaldehído. Y el asbesto. Y el Bisfenol A. Y los bifenilos policlorados (BPC). Y muchas más novedades que nos trae la industria que una vez prometió «mejor vida a través de la química«, pero en su lugar produjo un caldo tóxico que ha hecho de todos los estadounidenses un conejillo de indias y  ha convertido a los Estados Unidos en un gran experimento natural.

Hoy, todos somos sujetos involuntarios en el mayor conjunto de pruebas de medicamentos hasta la vez. Sin nuestro conocimiento o consentimiento, estamos probando miles de presuntos productos químicos y compuestos tóxicos, así como nuevas sustancias cuya seguridad en gran parte no está probada y cuyos efectos en los seres humanos son casi desconocidos.

Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) en sí han comenzado a monitorear nuestro cuerpo para 151 sustancias químicas potencialmente peligrosas, detallando la variedad de contaminantes que almacenamos en nuestros huesos, músculos, sangre y grasa.

Ninguna de las empresas introduciendo estos nuevos productos químicos siquiera se ha molestado en decirnos que somos parte de su experimento. Ninguno de ellos nos ha pedido que firmemos formularios de consentimiento o os han explicado que ellos tienen poca idea de lo que son los efectos secundarios a largo plazo de los productos químicos que han puesto en nuestro entorno – y así en nuestros cuerpos – podrían ser.

Tampoco tienen ninguna idea de lo que pueden producir los efectos sinérgicos de combinar muchos productos químicos nuevos dentro de un cuerpo humano en cantidades desconocidas.

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Disco de FaistosPodríamos suponer, con la mejor de las intenciones, que la ciencia es una actividad protagonizada por personas sabias e íntegras que buscan de forma desinteresada las explicaciones y respuestas correctas sobre el mundo que nos rodea. Sin embargo, la propia experiencia sobre la condición humana nos muestra que los vicios y defectos de cualquier persona también se reproducen en el ambiente científico. Así pues, no es de extrañar que los científicos falten a la verdad unas veces de forma inconsciente (esto es, sin ánimo de engañar a los demás, si bien con un cierto autoengaño) y otras veces a sabiendas de que están actuando de forma ilícita, o sea, cometiendo un fraude.
En el caso de la arqueología, estas actuaciones dolosas tuvieron una especial incidencia en los gloriosos primeros tiempos de esta ciencia, cuando el arqueólogo era, más allá de su rol como científico, una especie de héroe romántico que rescataba valiosas reliquias del pasado. En efecto, la arqueología del siglo XIX y principios del XX constituía un escenario en el que casi todo estaba por hacer y en que cada nuevo descubrimiento abría nuevas puertas a la configuración de un pasado todavía ignoto. Y dada la gran fascinación que ejercía entre la gente esta nueva disciplina que maravillaba por sus continuos hallazgos, no es impensable que algunos de estos pioneros de la arqueología pudieran caer en la tentación de “crear” piezas excepcionales para obtener fama y reputación.

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