Entrevista a Alan Stivelman: La incesante búsqueda del Mundo Invisible

En esta entrevista, realizada en la sede del Instituo de Investigaciones y Estudios Exobiológicos, junto con Ramón Navia Osorio-Villar, el director de cine argentino, autor de Humano y Testigo de Otro Mundo nos desvela su opinión acerca de los “no identificados”

Tuve la oportunidad de conocer a Alan Stivelman hace unos años, cuando visitó Barcelona a raíz de la presentación de su “opera prima” Humano que como indica la publicidad, es una película documental “que registra a un joven argentino que viaja a los Andes, en busca de la iluminación, para contemplar el origen del hombre y la razón de su existencia” y que, luego lo supe, tiene mucho de autobiografía.

Ciertamente, Stivelman es director de cine, pero, sobre todo, es un buscador incansable de respuestas en un mundo que intuye mucho más complejo de lo que nuestros sentidos nos dejan entrever.

En aquella ocasión tuve la oportunidad de compartir unas horas con él y de comer junto a nuestro amigo Pere Ardevol. Fue para mí una gran experiencia pues me permitió conocer a una persona de gran sensibilidad (y no sólo artística, que también) pero con una mente racional y ponderada, poco dada a fantasear, y a la vez abierta. Y confieso que eso me impresionó pues son características difíciles de encontrar hoy en día en donde la inmediatez y la frivolidad en el tratamiento de este tipo de temas (cuándo no directamente el “frikismo” más vergonzoso) es la norma común.

Su segundo trabajo, Testigo de otro mundo es un salto importante en esa búsqueda de respuestas. En ella se relata la historia de Juan Oscar Pérez, un gaucho argentino que, siendo un adolescente de apenas 12 años, tuvo lo que en ufología se llama un “encuentro cercano”.

Se trata de una película intimista (en la misma línea de su anterior trabajo) con un guión muy elaborado, unas escenas muy cuidadas, en las que se nos muestra la complejidad del personaje y el sufrimiento espiritual que le comportó aquel incidente. Los tonos poco saturados, la fotografía cuidada y la aproximación respetuosa a unos hechos difíciles de abordar sin caer en tópicos, hacen el resto.

 Quien espere encontrar en Testigo de otro Mundo un documental sobre extraterrestres, con datos, referencias y fechas sufrirá una decepción. De hecho, hasta diría que ese encuentro cercano que flota en toda la película pero que solamente se concreta en unos minutos del metraje es tan solo un recurso de Stivelman, un pretexto para abrir la mente del espectador a unos hechos que sucedieron en la década de los setenta del siglo pasado, que fueron reales y que sirven para que nos planteemos la existencia de una realidad paralela, oculta para el común de los mortales y que, de vez en cuando, colisiona con nuestro mundo, provocando chispazos de surrealismo y absurdidad a partes iguales. Nada, en fin, que pueda sorprender a quienes llevamos años intentando documentar esa otra realidad.

Alan Stivelman no es un estudioso de los OVNIS, un ufólogo al uso, ni pretende serlo. Para él, el fenómeno es un medio para intentar adentrarse en los vericuetos de una realidad compleja que pasa desapercibida para el común de los mortales y para cuyo conocimiento el ser humano tiene un gran aliado: su propia mente. Y es esa la senda que Stivelman nos propone recorrer en su película, como hizo anteriormente en Humano: busquemos en nuestro interior la llave de esa puerta que nos conecte con esas dimensiones que interactúan con nosotros.

Alan Stivelman y Ramón Navia en la sede del II.EE

Reunidos en la sede del Instituto de Investigaciones y Estudios Exobiológicos (II.EE) en Barcelona, el pasado 13 de octubre tuvimos una interesante reunión Alan, Ramon Navia y quien escribe esto, David Álvarez-Planas. Una reunión que había tenido su inicio unas horas antes, en una agradable comida que nos permitió conocer un poco mejor el pensamiento y la trayectoria de ese joven director argentino.

Ramón tenía mucho interés en conocerlo y en conocer su obra pues actualmente centra buena parte de su trabajo de investigación en Argentina en donde mantiene contacto constante con investigadores de ese país, siguiendo los numerosos casos que en el cono sur de América son frecuentes, pero de los que aquí en Europa apenas nos llegan noticias.

RN ¿Cuándo comenzó tu andadura en este tema?

AS En realidad, fueron “causalidades”. Yo soy guionista y estaba escribiendo una historia de ficción y recuerdo estar practicando eso que se conoce como “escritura automática. Confieso que, de vez en cuando, lo hago. En ese momento estaba sentado tranquilamente en mi casa y empecé a escribir y surgió la experiencia de una pareja de treintañeros en donde ella estaba embarazada, pero no de su chico, sino de unos seres “del otro lado”.

  • Qué raro -pensé- estoy escribiendo una historia de un embarazo, de una abducción ¿De dónde sale esto? ¿De qué parte de mi inconsciente surge esta historia?

Sigo escribiendo, desarrollo como 20-25 páginas, la historia completa y recuerdo que entonces decidí parar y documentarme un poco sobre estos temas, de manera que decidí comprar un libro sobre abducciones. Me compre el de John Mack, “Contactos” y después los del Dr. Néstor Barlanda y Juan Acevedo: “Los extraños: casos de abducciones en Argentina”. Recuerdo que había un capítulo que hablaba de los encuentros sexuales. Pensé “Que tema tan escabroso”. Lo empecé a leer un poco y, no sé por qué, su lectura me generaba como dolor de cabeza. Me costaba procesar esa información. Y lo dejé.

Portada del libro “Los Extraños” de Juan Acevedo y Néstor Berlanda

Pasó un año, voy a hacer la presentación de mi anterior película, Humano a la ciudad Rosario, y me llevo el libro en mi mochila. Voy a la presentación, terminó la película, hablo con el público y entre la gente estaba el Dr. Diego Viegas que se me acerca y me pregunta si podría hacerme una entrevista.

  • Si, claro -le respondía- No hay problema
  • Pertenezco a la Fundación Mesa Verde -me aclara.

¿Mesa Verde? ¿Mesa Verde?… Me sonaba el nombre. Abro la mochila, le muestro el libro, y él, sorprendido, se echa hacia atrás

  • ¿Cómo tiene ese libro? ¡Es casi imposible encontrarlo! ¡Está agotado hace 15 años! Y precisamente el Dr. Néstor Berlanda, su coautor, es el presidente de la Fundación Mesa Verde.

Se quedó muy sorprendido por esa coincidencia. Al día siguiente nos reunimos para comer: Diego Viegas, Néstor Berlanda y yo. Recuerdo que Néstor estaba en silencio, me observaba, pero sin decir nada. De manera que le pregunto si todo está bien y me responde que estaba intentando procesar este encuentro porque lo que estaba pensando para sus adentros es por qué el tema extraterrestre, el tema OVNI después de tanto tiempo, regresa a su vida. Porque él inició su camino de investigación en el fenómeno OVNI, pero poco después derivó hacia el estudio de la medicina tradicional indígena, los estados ampliados de conciencia, la ayaguasca… como un camino alternativo de contacto con el fenómeno, como la puerta para acceder a él. Abandonó el tema OVNI, pero con mi presencia es como que vuelve a su vida.

  • “No es casualidad que tengas ese libro”, afirmó con rotundidad.

Y fue entonces cuando me contó el caso de Juan Oscar Pérez. Al cabo de un tiempo, cuando conocí a Juan, sentí como un encuentro mágico como si me encontrase con Alicia y todo su país de las maravillas. Y sentí una necesidad enorme de estudiar el fenómeno, de conocer más acerca del mismo.

Y fue entonces cuando me contó el caso de Juan Oscar Pérez. Al cabo de un tiempo, cuando conocí a Juan, sentí como un encuentro mágico como si me encontrase con Alicia y todo su país de las maravillas. Y sentí una necesidad enorme de estudiar el fenómeno, de conocer más acerca del mismo.

El psiquiatra argentino Néstor Berlanda

DA ¿Y ahí surge la idea de hacer el documental?

AS No, no. Ahí surgió el motivo para conocer a Juan y poder grabarlo.

DA Porque a todo eso tú ya habías rodado Humano

AS Si, esto sucedió después de haber rodado Humano

DA O sea, tu seguías en la búsqueda, tal vez pensando en cuál sería tu nuevo proyecto

AS Bueno, en aquel momento yo estaba con lo de Anselm[i] Y esto se cruza en mi camino y me pareció fascinante. Y fue entonces cuando esta historia se cruza en mi vida y me doy cuenta de que Juan es un personaje fascinante. De manera que inició una investigación personal del fenómeno que me llevaría casi tres años.

DA ¿Y qué papel crees tú que juega la sincronicidad en todo ese proyecto que un día inicias buscando otra cosa y que, de pronto, provoca un giro en tu vida?

AS Yo creo que estamos sumergidos en un auténtico mar de sincronías y que lo importante es saber detectarlas y saber lo que nos indican. En mi vida, la sincronicidad empezó a tomar un papel protagonista hace tiempo. Con frecuencia estoy tratando de ver ese tipo de señales.

Cartel de “Humano” el anterior documental de Alan Stivelman

DA ¿Siempre te sucedió esto? ¿O fue de un tiempo a esta parte?

AS Supongo que en la vida de todos nosotros aparecen estos episodios, pero no les damos importancia. Pero una vez empiezas… Cuando inicié el proyecto que acabaría en la película Humano, yo tenía 24 años y ya de antes, estos temas me habían interesado, pero siempre fui muy escéptico y racionalista. Yo estudié informática y, claro, la mente se me volvió más lógica, más racional, pero hubo un momento en que una noche viví una experiencia relacionada con unas psicofonías, en la casa de mis padres, que me impresionó mucho.

Recuerdo que en esa ocación pedí que, si había algún mensaje que yo debiera conocer, se me revelara a través de un sueño, Y debo confesar que en aquel entonces yo no creía en nada de todo eso. Pero esa noche, precisamente, tuve un sueño muy lucido, un sueño premonitorio ya que, posteriormente, sucedió todo lo que en el sueños había visto. Me asuste, claro. Y ese episodio me marcó y en cierto modo provocó en mí una crisis que cambió mi visión del mundo.

A los 23 años, dejé mis estudios de informática y me metí a estudiar cine y teatro, lo dejé todo, agarré mi cámara e inicié el viaje del que surgiría Humano. En realidad, me fui con tan solo un billete de ida, sin saber exactamente cuando iba a volver en un viaje que luego resultó que iba a durar 6 meses.

Años más tarde, a partir del encuentro con Néstor y Diego fue cuando filmé a Juan. La intención era hacer con ese material una especie de cortometraje. En aquella época, estaba en plena promoción de Humano y por ese motivo me trasladé a España. Así que me llevé el material filmado de Juan y recuerdo que, estando en Sevilla, cada vez que me sentaba ante mi ordenador intentando editar el video me daba un gran dolor de cabeza. Y así todos los días. Era como si tuviera una especie de resistencia hacia ese proyecto. No lo entendía ¿Qué me estaba pasando? Y lo que me pasaba -ahora lo entiendo- es que, si hubiera hecho un “corto” con ese material, no hubiera hecho nunca la película Testigo de otro Mundo.

Alan Stivelman y Juan Oscar Pérez durante el rodaje de Testigo de otro Mundo

RN En esa película ¿Querías transmitir algún mensaje o solamente exponer los hechos que habían sucedido?

AS Al comienzo la idea era hacer un documental contando una historia y desarrollar aquellas teorías OVNI que suelen verse en este tipo de películas. Pero pesó tanto la historia de Juan a nivel emocional que derivó en una finalidad terapéutica. El mensaje, si se quiere, es la parte terapéutica, la superación de un trauma anclado en la vida de Juan, su búsqueda de respuestas.

RN En tu película, dedicas mucho tiempo al pueblo guaraní ¿Cómo tuviste conocimiento de ese pueblo y su cultura?

AS Fue a raíz de conocer a Juan e iniciar la película. Al tener Juan ancestros guaranís, decidí que fuera esa la puerta de entrada para la investigación. De hecho, antes de seguir investigando, antes de hablar con Jacques Vallée, lo primero que hice fue contactar con chamanes guaranís. Intuía, aunque no de forma consciente, que había una cierta conexión entre el fenómeno OVNI, los estados ampliados de conciencia y, en consecuencia, con el chamanismo. En realidad, todo comienza con una pregunta que me estaba haciendo prácticamente a diario ¿Qué relación puede tener el fenómeno OVNI con el mundo después de la muerte?

Danzas chamánicas de los indios guaranís

RN Es muy curioso porque, como ufólogo, después de muchos años de investigar este tipo de casos, yo también llegué a la conclusión de que existe un nexo entre el fenómeno OVNI y ese posible mundo después de la muerte. Y son varios los investigadores que conozco que se hacen la misma pregunta.

AS Es muy interesante porque esa idea era la que me intrigaba y la que me hizo buscar respuestas y buscar esas respuestas, precisamente, en el pueblo guaraní. Gracias a una amiga paraguaya, directora de cine, tuve la ocasión de conocer a un chamán guaraní que me ayudó en el encuentro de Juan con sus raíces.
Dentro de la cultura guaraní hay varias comunidades cada una de las cuales tiene ritos chamánicos y de iniciación diferentes: unos trabajan con los sueños, otros con la danza o la música etc. Fui de la comunidad más abierta a la más cerrada y curiosamente cuando, al final, llegué a una de esas comunidades me recibe Plutarco, su chamán, que me dice que sabía que íbamos a llegar a su comunidad, que nos había soñado la noche anterior, que sabía de nuestras intenciones, que, en sueños, había leído mi corazón y que me iba a revelar los secretos que ningún otro hombre blanco conocía y que éramos bienvenidos. Yo estaba totalmente sorprendido e incrédulo. Le pedí permiso para poder filmarlo, me lo dio y grabé una entrevista espectacular parte de la cual se incluyen en la película, pero otra más personal y muy interesante no. Precisamente, en esa parte habla de una tierra que los guaranís llaman “la tierra sin mal”. Es un concepto que existe en su mitología y que sería el equivalente a lo que nosotros conocemos como Shambhala, Agartha, o el Paititi, una especie de Edén. En ese lugar reside su divinidad y durante muchos siglos hicieron expediciones a la búsqueda de ese sitio, del lugar que llaman la “tierra sin mal”. La pregunta que le hice a Plutarco, basándome en algunos de sus comentarios fue si la “tierra sin mal” es subterránea, si esta debajo de la Tierra. Recuerdo que se me quedo mirando fijamente y me respondió: “¡Si!”

DA O sea que ellos consideran esa especie de tierra “prometida” como algo físico y real.

AS Exacto: físico y real, pero, por ahora, inaccesible.

DA Relacionado con el tema del chamanismo, tú hablas de la “liminaridad” y de las zonas “liminares” ¿Que concepto es ese exactamente?

AS Este concepto me llegó de la mano del antropólogo Diego Viegas y procede de otro antropólogo inglés llamado Victor Turner. Él afirmaba que los encuentros con ese otro lado, siempre se produce en situaciones liminares, en lugares liminares o en horas liminares, como si fuera una frontera entre esta realidad y la otra. Y lo que descubrió Diego es, precisamente, que la zona en la que se produjo el contacto de Juan era una frontera que dividía el territorio indígena del territorio argentino; eran las 6 de la mañana (entre el sol que amanece y la noche que se va), esa hora es un tiempo liminal y había neblina (que cuando aparece, nos sitúa entre lo que se ve y lo que se oculta), que es un símbolo de lo liminal. Y no solo eso, sino que dentro de la cultura guaraní descubrí que Tatachiná es una divinidad que está simbolizada por la niebla. Es decir, la niebla es una divinidad guaraní. Y para ellos, cuando aparece la niebla, estamos en la antesala de un encuentro con el otro lado.

Juan Oscar Pérez con su padre y Jacques Vallée (derecha) en la época del incidente de Venado Tuerto

RN ¿El encuentro de Juan se produjo en la finca “La Victoria”, en Venado Tuerto ¿Dónde está situado exactamente esta zona?

AS Venado Tuerto está situado al sur de la provincia de Santa Fe, a unos 400 km de Buenos Aires, en la “pampa húmeda”. Juan vive precisamente a unos 500 metros de donde se produjo el contacto.

RN ¿Y qué tipo de cambios sufrió Juan a raíz del contacto?

AS Juan sufrió diversos cambios. De pequeño a Juan le llamaban “lento”, era un chico muy introvertido, y después del contacto fue mutando ese aspecto de su carácter y, de hecho, actualmente es una persona inquieta, siempre activa.
Por otro lado, tiene frecuentes sueños premonitorios que se repiten. Y eso es muy curioso porque ese tipo de “sueños premonitorios” forman parte de la cultura guaraní. Es como que si se le hubiera activado ese don de sus ancestros.
Tiene el don de sanar animales, aunque no es plenamente consciente de ello pues forma parte de su día a día: le traen animales medio muertos, les hace un par de cositas y es como si el animal reviviera de nuevo. Por eso tiene 35 perros, jabalíes… que prácticamente conviven con él. Una de las cosas que sabe es cuándo va a haber contacto. Él ve determinadas señales en el cielo, cambios en el clima y sabe que algo va a suceder. Hasta hace poco, cuando eso sucedía, sentía mucho miedo, se metía en su casa, cerraba todas las ventanas y se escondía bajo la cama. Afortunadamente, ahora ya no es así y ha superado esa especie de fobia. De hecho, en más de una ocasión, le ha pasado que siendo de noche y estando en el interior de su casa tomando mate, de pronto ésta se ilumina como si fuera de día. Es decir, no es que Juan haya vivido solamente el caso que se cuenta en la película, ha tenido otros incidentes similares.

Alan Stivelman durante la entrevista

En una ocasión, cuando tenía 40 años, Juan estaba en San Luis, en otra provincia, más al norte de donde tuvo el primer encuentro. Estaba en el monte, con sus perros, como en otras ocasiones, cuando, de repente, se da cuenta que se ha perdido y es rarísimo que Juan se pierda. De pronto, ve una luz, tipo flash que empieza a moverse entre los árboles. Él la sigue y es de ese modo como puede regresar a su casa. Al menos, eso era lo que recordaba.

Hicimos una regresión para intentar averiguar si realmente eso fue así o sucedió algo más que no recordara. Gracias a eso pudimos revivir unos recuerdos que tenía enterrados en su inconsciente. Juan había salido de su casa con sus perros. Iba de caza. De pronto se encuentra con un jabalí, sus perros pelean con él y finalmente, Juan consigue matarlo. Sin embargo, en la lucha uno de sus perros había sido herido y Juan lo intenta sanar. Y es entonces cuando, de pronto, se siente extraño, como desorientado: ve un árbol que debería estar en un lugar, pero está en otro, levanta la mirada y las estrellas que deberían estar en una posición, están en otra. ¡Que extraño! Parece como que todo está al revés. Empieza a ver como una nave enorme, gigantesca, del tamaño de un campo de futbol, se acerca a él. De pronto escucha como la nave le habla y le pregunta qué hace ahí. Aturdido, Juan responde que se ha perdido. Entonces una voz desde la nave le dice: “¡Síguenos!” Y le lleva de vuelta a su casa.

Es como si Juan se hubiera trasladado a Magonia, a otra dimensión. Pero él lo había olvidado todo el episodio, sólo recordaba que había seguido una luz que le había indicado el camino de su casa.

Escena de Testigo de otro Mundo en la que se recrea el encuentro de Juan

RN ¿Sufrió algún cambio en sus creencias religiosas después de estas experiencias?

AS No, de hecho, Juan no es especialmente religioso. Cree en Dios, en un ser superior pero no es que después del contacto tuviera ningún tipo de revelación mística, mensaje mesiánico o algo por el estilo. Hay una escena en la película que puede leerse en clave apocalíptica, pero él no la vive de ese modo. En un momento dado, Juan les pregunta a los seres qué hacen aquí y ellos le responden que trabajan, que nos cuidan y Juan insiste y les pregunta que de qué nos cuidan y entonces ellos le muestran una imagen en la que ve que a la Tierra se acerca una nube negra, una especie de tormenta, y como estos seres, de algún modo, estarían frenando esa nube que vendría a intoxicar la Tierra.

RN ¿Y cómo se encuentra actualmente, ¿cómo es su día a día?

AS Pues actualmente es muy feliz, vive tranquilo, recuperó su familia. Está integrado de nuevo. Durante muchos años Juan se alejó de su familia porque se sentía incomprendido; no sabía explicar sus vivencias y lo que él sentía. Así que decidió aislarse y vivir una vida como de ermitaño. Pero ahora ha recuperado su vida.

DA Y ampliando un poco el foco. Una de las muchas cosas interesante que tiene tu película es la aparición del mítico investigador Jacques Vallée ¿Cómo conociste a Vallée y cómo conseguiste involucrarlo en este proyecto?

AS Yo sabía que Vallée había conocido a Juan y le escribí una carta para tener su testimonio acerca de ese caso que él había estudiado en los 80. La idea era desplazarme hasta San Francisco, donde él reside, para hacerle una entrevista. En esa carta, le contaba cómo estaba Juan actualmente, que no había quedado muy bien de la experiencia vivida, que sentía mucho miedo todavía, mucho dolor… Después de un tiempo, me respondió diciéndome que lamentaba muchísimo que Juan no estuviera bien, que no hubiera podido integrar su experiencia y en la postdata me decía que no quisiera entrometerse en mi proyecto pero que se le ocurre que podría ser una buena experiencia para Juan si él pudiera viajar a Argentina y estar con nosotros. Y así fue. De hecho, yo creo que, de algún modo, para Vallée también fue importante regresar al lugar de los hechos. Fue como cerrar un círculo que empezó en los 80, cuando estudio junto con su fallecida esposa, la psicóloga Janine Vallée el caso de Juan.

Jacques Vallée y alan Stivelman en un momento del rodaje de Testigo de otro Mundo

DA Hemos hablado del contenido, pero creo que también el “continente” tiene gran importancia porque realizar un proyecto como es Testigo de otro Mundo ha de ser un enorme esfuerzo económico, de producción y documentación. Me gustaría que nos contaras algo al respecto.

AS Sí, ciertamente el esfuerzo a todos los niveles ha sido enorme. De hecho, la película debía llamarse “Humano, el llamado guaraní” pero le cambiamos el nombre a sugerencia del distribuidor para que la gente no confundiera una película con la otra, una cuestión de marketing.
La verdad es que la película en si misma se filmó como de corrido y ahora mismo estamos en una etapa de promoción y consolidación del proyecto. En Argentina vivimos tiempos de crisis en los que la mayor parte del dinero que recaudó la película se esfumó con la devaluación que tuvimos. Y es un desafío porque a mí me gustaría continuar con un tipo de contenidos que no abundan en lo que es la cinematografía internacional y que tienen su público. Testigo de otro Mundo, es una película que tenía un presupuesto de 150.000 dólares pero que termino costando el doble y esperamos finalmente poder recuperar la inversión. Cuenta con un pequeño apoyo del Estado argentino pero el 80 por ciento es inversión privada de amigos, familiares, mecenas, de Adrián Gelabert, el productor… Es nuestra intención que pueda distribuirse en canales como Netflix o Amazon, como Humano que puede verse en Netflix actualmente.

DA Habrá personas que, aparte de verla, le gustaría tenerla en un soporte físico como un DVD ¿Tienes pensado distribuirlo también en ese formato?

AS Es una cuestión meramente logística. Para estar en los grandes centros comerciales, hay que tener un distribuidor y eso es difícil porque la gente compra cada vez menos contenido en esos soportes. Entonces hemos de estudiar cómo podemos hacerlo porque con Humano tuvimos una mala experiencia: el 70 por cien de los envíos no llegaban a su destino. Pero bueno, es una cuestión logista que intentaremos resolver.

DA Primero fue Humano, luego vino Testigo de otro Mundo ¿Cuál es el próximo proyecto que tienes en mente?

Por ahora sólo tiene un título: “Axis Mundi

Mapa de acceso a la mítica Agharta, el reino subterráneo

DA ¿…?

AS El eje del mundo… el mundo subterráneo

DA Cuando oigo “mundo subterráneo” lo primero que acude a mi mente es Debora Goldstern, una autora desde mi punto de vista, ponderada, muy bien documentada y de todo punto solvente, virtudes estas difíciles de encontrar y más en una sola persona, una autoridad a nivel mundial en ese tema.

AS Si, es cierto Debi es una gran amiga y una gran, enorme, especialista en ese tema

Noto cierta discreción en Alan, posiblemente porque no desea anticipar todavía nada más. Me quedo con ganas de preguntarle si Debora colaborará en el nuevo proyecto (ya les digo yo que sí) y hasta qué punto va a llegar la implicación del investigador Anselm Pi Rambla (tomen nota de este nombre y subráyenlo porque no es un nombre cualquiera).

Sigo…

DA A nivel personal ¿Has tenido alguna experiencia OVNI?

Dos, una en Perú, en Cuzco en 2011, mientras rodaba Humano y otra en Sevilla en 2014.
En 2011 estaba en Cuzco eran las 12 de la noche, estaba con el chamán tomando algo, fuera, en la terraza, observando el cielo. Y entre las estrellas, aparece una luz que empieza a moverse y que al principio pensé que era un satélite. Yo llevaba una linterna, de esas frontales, de campaña, y le empiezo a hacer señales, como si fuera código morse. Yo no creía nada en todo eso y en cierto modo estaba como haciendo broma, como burlándome. De pronto, hace como un destello y desaparece. Horas después, sobre las 2 de la madrugada estaba durmiendo y sentía mucho frio, intento abrir los ojos y no puedo, me froto los ojos y noto como dos pelotas encima de ellos, como si fuera una reacción alérgica a algo que me había hinchado los glóbulos oculares. Me levanto, me miro y me veo totalmente deforme, pero, no sé porque, no me asusté y volví a dormirme. A las 7 de la mañana me levanto y cuando la mujer del chamán me ve se asusta y me pregunta qué me ha pasado. En aquel momento el chamán no estaba en casa así que volví a la cama y me pasé todo el día acostado. Cuando llegó me hizo unas cataplasmas con hierbas, un preparado suyo y me pregunta:

  • ¿Qué viste que no podías ver?

Y tras pensar un instante continuó:

  • La luz -me dijo- la luz de ayer por la noche y de la que te burlaste

Según él o mi cuerpo no estaba preparado para ver aquella luz o fue una respuesta a mi burla: “¿crees que no existimos? Te equivocas, aquí estamos”. Bueno, al menos esa fue la interpretación del chamán.
Y en 2014 estaba en Sevilla, en la terraza. Era de noche y, de pronto, veo una luz que se acerca a mí, como si fuera una bola de fuego, como un anillo naranja. La observó y siento que me observa y entonces se funde a negro, desaparece. Son dos casos que yo viví de forma muy real y que quedaron marcadas en mi memoria.

Cuando escucho las experiencias de Alan compruebo, una vez más, como el fenómeno sigue frecuentando el sinuoso camino de la ambigüedad. Hechos que objetivamente pueden parecer poco importantes, incluso tener explicaciones plausibles en el terreno de lo racional pero que cuando los observamos en el contexto del testigo, su entorno, sus experiencias, incluso en el momento vital en el que se producen, cobran otra dimensión.

El caso Juan Oscar Pérez, que más allá de la simple casuística OVNI, parece cargado de simbolismo. Juan Pérez, como John Smith, un nombre común dónde los haya, representante, tal vez, del ser humano corriente y vulgar. Juan, el “portero”, reforzado con su segundo nombre, Oscar, “la lanza de Dios”. Tal vez señales en el camino, aviso para navegantes que quieran o sepan leer entre líneas. Tal vez elucubraciones de mentes estresadas por todo aquello que quisieran saber porque adivinan su existencia, pero que no pueden comprobarlo con sus limitados sentidos.

Seguimos un rato más charlando y compartiendo unas bebidas que amablemente nos sirve Ramon. Alan es un tipo de apariencia tranquila y serena, pero inquieto, de mente abierta y a la vez con los pies firmenete pegados al suelo, que esconde conocimiento y sensibilidad a partes iguales tras unos ojos azules que en ocasiones pueden parecer fríos pero que destilan nobleza y sinceridad. Un hombre que, pese a su juventud, lleva un largo camino recorrido tras la búsqueda de su particular Santo Grial. Una búsqueda que le ha llevado a transitar por las sendas del chamán, perseguir a los no identificados y, próximamente le llevará a adentrarse en las entrañas de la Tierra intentando que le revele sus secretos.

Ese es su próximo proyecto, un auténtico desafío que promete ser un nuevo giro de tuerca, un paso más por hallar esa verdad que, tal vez, no esté “ahí fuera” sino dentro, en el interior.

David Álvarez-Planas
Miembro del II.EE.
Editor de DogmaCero


[i] Se refiere a Anselm Pi Rambla y al proyecto en el que está actualmente trabajando

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