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Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Parte 1: Del Psicoanálisis al orígen de la vida.

Una foto, clásica ya, Wilhelm Reich trabajando en su laboratorio

por Artur Sala

Nota de la Redacción

Iniciamos hoy una serie de nueve artículos de dedicados a la vida y la obra de Wilhelm Reich de la mano de un gran especialista en la materia, nuestro amigo y colaborador el físico e investigador Artur Sala.
Reich nació en Dubrozcynica en 1897 y murió en Lewisburg en 1957. En 1922, se licenció en medicina y tras especializarse en neuropsiquiatria se dedicó al psiconálisis de la mano de su creador, Sigmund Freud.
En 1927 publicó su obra “El descubrimiento del orgón y la función del orgasmo” en la que introdujo el concepto de “potencia orgástica”.
En el ámbito político Reich se declaraba convencidamente marxista y, de hecho trabajó intensamente en la fusión de las ideas freudianas con las marxistas. En esos años (1934) escribió libros como “Psicologíoa de masas del fascismo”, “Materialismo dialéctico y psicoanálisis” y otros. En 1934 se desvinculó del movimiento freudiano y poco después, tras la irrupción del nazismo en Alemania tuvo que refugiarse en Conpenhague y Oslo para, finalmente, viajar a Estados Unidos en 1939, país del que acabó obteniendo la nacionalidad.
En esa época inició sus investigaciones sobre la circulación de la energía, anunció el descubrimiento del “orgón” o “energía orgónica”, la energía vital, equiparable al prana o el kundalini de las filosofías orientales y por cuyas investigaciones recibió la crítica y la incomprensión de buena parte de la comunidad científica.
En 1947 la prensa norteamericana inició una campaña de desprestigio y de auténtico acoso y derribo contra él y su obra. Con la intervención del gobierno, fue investigado y detenido, cumpliendo pena de cárcel en Danbury. Reich sostuvo seimpre que habia sido objeto de un complot internacional y hay indicios más que razonables que indicarían que así fue.
En esta serie de imprescindibles artículos, Artur Sala, nos desgrana los entresijos de este gran misterio.

Wilhelm Reich, un mártir de la ciencia moderna

Desde siempre el hombre se ha sentido fascinado por el enorme enigma que supone la aparición de la vida. Desde el punto de vista de la ciencia occidental moderna, la posibilidad de que esta se genere de manera espontánea a partir de materia no viva, fue des de el primer momento sistemáticamente descartada, ya que tal idea sugería a una intervención divina. Sin embargo en los años 40, un científico proveniente del campo del psicoanálisis formuló unas leyes y principios sobre el origen de la vida que pusieron en jaque a toda la biología moderna; Wilhelm Reich. Y la cosa no acabó aquí. Reich siguió investigando y en cada ensayo, cuestionaba uno por uno todos los dogmas de la biología, la meteorología y la cosmología. Todo terminó cuando a mediados de los años 50, agentes del servicio secreto le detenían y encarcelaban, mientras el gobierno de Estados Unidos y la F.D.A ordenaba que todos sus laboratorios y experimentos debían de ser destruidos y sus libros quemados, hecho completamente inaudito en nuestra sociedad moderna. Pocos meses después, Reich moría en extrañas circunstancias en una prisión de Pensilvania. La pregunta es obvia; ¿ Por que se gastó tanta energía en desmontar todo el enorme legado de este hombre, si al final todo se trataba de mera charlatanería?

Introducción.

Desde un punto de vista puramente biológico (que por la propia concepción de la ciencia moderna equivale a decir bioquímico y genético ya que todo lo demás se puede decir que no existe), la vida se muestra como un proceso de una complejidad extrema. No son pocos los que han demostrado que no puede ser entendida por las limitadas capacidades del método científico moderno, sino solamente de manera muy parcial y sesgada. Es a partir de esta conclusión, el que uno como el que esto escribe educado en el pretendido y siempre selectivo rigor cientifista, empezó a pensar en cierto momento que quizás había algo de cierto en los que afirmaban que es desde una visión más global y holística, la que verdaderamente nos podía ofrecer una mejor aproximación a estos fenómenos conocidos como vida, enfermedad o conciencia.

Cartilla de detención de Wilhelm Reich en la penitenciaría de Lewisburg Pennsilvania.

Nuestro cuerpo esta formado por 10 billones de billones de células propias (un uno seguido de 25 ceros) y 10 veces más de externas. Para que se hagan una idea, la cantidad de personas en la Tierra es de 7 mil millones, un siete seguido por nueve ceros. No existe ningún sistema creado o administrado por el hombre con una complejidad parecida ni por asomo. Según Bruce Lipton, cada célula es capaz de recibir hasta 50.000 mensajes o impulsos bioeléctricos (físicos) al instante de los cuales no conocemos más de 150. Si a esto le añadimos los impulsos bioelectromagnéticos la cantidad de mensajes y órdenes que puede hacer una célula es simplemente incalculable. Sin embargo, la ciencia moderna que ha llegado a altas cotas de comprensión de lo que ocurre en una célula obvia continuamente este hecho. Y lo que es peor, trata a la célula como algo aislado, que como todo ser vivo, nace, crece consiguiendo su propia energía, se reproduce y/o finalmente “muere buscándose siempre la vida” sola, como un ente aislado y pretendidamente autosuficiente, en la creencia de una competencia continua con su entorno por la supervivencia de sus genes más aptos, en una especie de paranoia por la supervivencia reduccionista, absurda, y porque no decirlo, simplista y obviamente… falsa.

A esto, hay que añadirle que según la concepción actual de la ciencia biológica moderna con tesis plenamente Neo-Darwinistas basadas en la Teoría Sintética de la Evolución, supone que la vida es un fenómeno extremadamente raro y azaroso donde la mutación genética aleatoria y gradual como fuente de variación es la base de la evolución (sin absolutamente ninguna prueba de ello) y que a pesar de las ínfimas posibilidades de producirse, se ha producido. Pero aunque estas sean de una entre trillones de trillones de trillones, es decir, ninguna en ninguno de los ningún posibles casos, esta cruda realidad matemática choca de pleno con las evidencias experimentales, ya que hemos bajado hasta las fosas marinas más abisales en condiciones de presión y temperatura altísimas, o en ambientes extremadamente ácidos y ricos en azufre, y hemos encontrado vida, y no solo eso sino en gran cantidad de formas algunas de las cuales son absolutamente surrealistas. Existe por tanto una contradicción total y absoluta entre la extrema dificultad e imposibilidad con la que la vida se produce, y la observación empírica que más allá de toda duda, nos habla de un fenómeno natural que resiste y se adapta a las condiciones más duras, y que se puede propagar a gran velocidad de forma súbita si se dan unas características concretas.

¿ Es la vida por tanto un fenómeno espontáneo, natural e irreversible en contra de lo que la ciencia moderna sigue empeñándonos en hacernos creer?

Wilhelm Reich fue el primer científico occidental que puso de manifiesto de manera extendida y amplia algunos de los procesos que pueden generar espontáneamente vida a partir de la no vida, y sobretodo, de como esta es creada y destruida por un proceso de organización / desorganización espontánea impulsada por una energía especial y propia de la vida que denominó orgón. Esta energía no se comportaba ni obedecía las leyes sobre las nuevas formas de energía recientemente descubiertas como el electromagnetismo y de lo que es peor de los principios de la termodinámica (que ya vimos en esta entrada anterior con respecto a la segunda ley de cuan dogmáticos son), y presentaba grandes similitudes con el Chi, el Ki, el Prana, y otras formas propias de energía descritas en las ciencias tradicionales como la Ayurveda o la medicina china, en contraposición con la concepción occidental moderna mecanicista, que entiende que se puede explicar la vida exclusivamente con las leyes científicas modernas como son la bioquímica o la genética, y que niega Ad Hoc la existencia de dicha energía.

Wilhelm Reich rodeado de su familia

Con el fin de introducir al lector en la obra de Reich, este hecho me obligará a realizar una serie de simplificaciones en los subsiguientes artículos que no deben de ser interpretadas más allá de la mera introducción hacia unos descubrimientos ignorados que podrían cambiar el curso de la ciencia moderna. El propósito de este artículo y siguientes es único, al menos en lo que sería en el estudio de la obra de Reich, y enmarcado en la intención de este blog y de la revista Dogma Cero en la que colaboro de difundir información genuina e inédita, esto es, no solamente no acorde con la teoría oficial, sino al mismo tiempo desconocida o incorrectamente interpretada por parte de la Comunidad Alternativa.

Vamos a centrarnos en la última etapa de Reich, aquella que la propia Wikipedia cataloga de “delirante”, la que va a la publicación de sus tres últimos libros y de la revista “Journals of Orgonomy”, aquella que provocó que sus libros, fueron PROHIBIDOS POR EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS, Y ORDENADA SU QUEMA PÚBLICA, DE MANERA QUE CUALQUIER PERSONA QUE POSEYERA UN LIBRO DE REICH PODÍA IR A LA CÁRCEL. Intentemos verlo con los ojos de la verdad, más allá de las teorías de la conspiración, y de la sempiterna explicación final del complot para encubrir la verdad.

Historia y etapas de la obra de Reich.

La vida de Wilhelm Reich tiene varias etapas que hemos dividido en cuatro de las cuales, solo nos interesa las tres últimas y de las que hablaré en las tres próximas entradas.

Sigmund Freud, “padre” del psicoanalisis.

En su primera etapa, Reich parte como colaborador de Freud y es su etapa psicoanalítica. Esta es la etapa en la que no voy a profundizar, ya que ya hay bastante información, y porque en ella todavía no se cuestionan tan abiertamente como en sus 3 últimos libros los dogmas oficiales de la ciencia. Solo diremos que destaca la publicación en 1924 de “el Análisis del Carácter” y en 1927 de “La función del Orgasmo”, y es la etapa en la que Reich llegó a la conclusión de que “la represión sexual estaba detrás de muchas enfermedades”, como pueda ser la esquizofrenia. Es una época de militancia política, donde es perseguido por los nazis primero, los comunistas después, y finalmente se ve obligado a exiliar-se a Suecia primero, y a Noruega después, desde donde deberá de huir a Estados Unidos cuando los nazis invaden el país teutón. Si alguien quiere saber más sobre esta primera etapa de Reich, puede consultar la página web de la Asociación Española de Terapia Reichiana ES.TE.R. En el presente artículo, esta etapa no va a ser considerada.

En su segunda etapa, bajo la hipótesis de que en el orgasmo se produce una energía diferente y que se manifiesta siempre como una pulsación, descubre los biones y lo relata en su libro “Los Experimentos con Biones”. La publicación de este libro, provocó que la comunidad científica pasara de las críticas a un odio visceral y a un ataque directo a su persona. Los biones son formas esféricas extremadamente diminutas, unas 100 veces más pequeñas que las bacterias, y que aparecen por reorganización espontánea de la materia viva y/o sorprendentemente también de la materia no viva inerte, pero que la biología ha catalogado de formas sin vida conocidas como partículas brownianas. Desde su descubrimiento en 1827 por parte del botánico Robert Brown, se había postulado si se trataba de formas vivas o no, siendo bautizadas con el título de “movimiento browniano” al no encontrar explicación aparente a porque se movían de manera tan incesante y aleatoria. El debate se cerró cuando Albert Einstein “demostró” matemáticamente dicho comportamiento como debido a puras “agitaciones térmicas”, es decir ocasionadas por la temperatura del fluido y no porque fueran forma viva alguna, escribiendo con ella, una de las mentiras más grandes de la historia de la ciencia. Tristemente, las matemáticas vencieron una vez más a la observación directa. Sin embargo, cualquier persona que hubiera observado los biones a través del mismo microscopio de Reich, hubiera visto que el movimiento pulsante y orgánico de estos, no tenía nada que ver con un movimiento brusco y azaroso propio de un movimiento aleatorio propio de partículas “sin vida”.

En una tercera parte, Reich descubre los materiales que atraen y repelen el orgón, que le permitieron construir los famosos acumuladores y los experimentos para usar dichas cámaras para el crecimiento de bacterias y bacilos, y la destrucción de tumores cancerígenos que relata en “La Biopatía del cáncer”.

En la cuarta parte y ya plenamente afincado en Estados Unidos, Reich descubre que el orgón forma corrientes que se mueven de oeste a este a una velocidad el doble que la rotación de la Tierra, responsables de la formación de la materia en los brazos espirales de las Galaxias, así como del orgón negativo (D.O.R) y el ORANUR, al realizar un experimento con radio en un acumulador de orgón que obligó a descontaminar radioactivamente una amplia zona cercana. Todo esto es relatado en su libro “Ether, Dios y Superimposición Cósmica” y sobretodo, en las revistas “Journals of Orgonomy”. Aunque algunas de estas revistas se han conservado después de la quema de sus obras, las más importantes y en las que se cree que Reich llegó a las conclusiones más reveladoras, permanecen a día de hoy, desaparecidas.

Portada del libro “Where’s the Truth?” (¿Dónde está la verdad? editado por Mary Boyd Higgins

Todo el mundo debe de admitir que la obra de Reich no es en absoluto una cosa fácil de entender y menos aún, de asimilar. Pocas veces se ha hecho este análisis de la última parte de la obra Reichiana y en la mayoría de los casos con un halo de confusión notorio. De ello, debo de destacar los trabajos de James DeMeo y Trevor James Constable y para el lector más neófito, el excelente ensayo del noruego Ola Raknes “Wilhelm Reich y la Orgonomía”, durante muchos años compañero de investigación y batallas de Reich. Del que desconozco su obra es Elsworth F. Baker autor del ensayo publicado en 1967 “El Hombre Atrapado” y fundador de la Escuela Americana de Orgonomía A.C.O en Princeton. En español destacar primero la obra de Xavier Serrano de la Escuela Española de Terapia Reichiana, ES.TE.R. La ES.TE.R ha estudiado con mucho rigor la primera etapa de la obra Reichiana, pero como ha quedado claro, es de la que no voy a hablar. El que si lo hace y con gran y profundo conocimiento de causa, es el Figuerense Carles Frígola y su blog sobre la obra Reichiana. Frígola y Eva Reich (hija de Wilhelm Reich) crearon en 1981 la Clínica de Medicina Orgónica.

En este momento, estamos a punto de empezar la réplica del experimento XX del cual hablaremos en la tercera entrada y del que espero publicar los resultados para principios del año que viene.

Artur Sala

Artur Sala es Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigador, escritor y conferenciante. Autor del reciente libro “Magna Ciencia: un viaje por el conocimiento proscrito

 

Fuente: https://artursala.wordpress.com/2013/06/26/wilhelm-reich-y-el-descubrimiento-del-orgon-primera-parte-del-psicoanalisis-al-origen-de-la-vida/#more-1411


Para saber más:

Fundación Wilhelm Reich

LA MEDICINA ORGONOMICA. Sessió de màster de postgrau impartida pel Dr. Carles Frigola. Col·legi Oficial d’Arquitectes. Girona 21 de desembre de 2012 (Video en catalán)

 

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