SUPERBACTERIAS: TENEMOS UN PROBLEMA

por David Álvarez-Planas

En enero de 2017 la prensa se hizo eco de la muerte de una mujer en Estados Unidos a causa de una “superbacteria” que, al parecer, era resistente a todos los antibióticos conocidos.(1)

Se trataba de una mujer de unos setenta años, residente en Nevada. La causa de la muerte fue un shock séptico provocado por la bacteria Klebsiella pneumoniae. La muerte se había producido en el mes de septiembre, pero los CDC (Centers for Disease Control) de Atlanta no lo dieron a conocer hasta el Informe semanal sobre morbilidad y mortalidad del mes de enero del año siguiente.

El origen de la infección que causó la muerte de la paciente había que buscarlo en una fractura de pierna que había sufrido en un viaje a la India efectuado el mes de agosto anterior. Al parecer, la infección la habría contraído en el hospital donde la atendieron.

La Klebsiella pneumoniae es una “enterobacteria”, resistente a casi todos los antibióticos conocidos y su mortalidad se estima entre un 40 y un 50 por cien de los casos. Según se indica en el informe de los CDC, la paciente fue tratada con 26 antibióticos diferentes sin resultado.

La resistencia a los antibióticos es un problema que preocupa y mucho a las autoridades sanitarias. La OMS (con todas las reservas que esta organización levanta en algunos sectores) ha anunciado que, de no hacer nada, la Humanidad se dirige a un “periodo post antibióticos” en el que una simple infección, hoy perfectamente tratable, podría causar fácilmente la muerte. Y es que no es la persona la que se hace resistente o sensible a los antibióticos, es la bacteria, residiendo ahí la gravedad del problema. Es decir, puede ser que una persona jamás haya tomado un antibiótico y no por ello dejara de estar expuesta a las consecuencias de una infección bacteriana o incluso a la muerte si es infectado por una de esas nuevas superbacterias.

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